INTOCABLE JUEZ GARZÓN A INVESTIGACIÓN CRIMINAL

GARZÓN PILTRAFA O PRESUNTO DELINCUENTE

ESCÁNDALO ES UN ESCÁNDALO

"En medios judiciales, la candidatura de Baltasar Garzón
para el Premio Nobel de la Paz ha causado bromas y chascarrillos,
y alguna sonora carcajada"

Revista "Tiempo"

 

Che cosa più belle
è la democrazía!!

"Aclamado por los medios de comunicación españoles, endiosado tiempo atrás por la clase política, siempre en el primer plano de la actualidad, Baltasar Garzón Real fue aupado ante la opinión pública como prototipo de juez honesto, valiente e independiente. Sin embargo, el mito del "superjuez" es una falacia. Notables juristas no dudan en calificarle de pésimo instructor y son muchos sus ex amigos que no reparan en señalarle como una persona sin escrúpulos. Sólo su facilidad para estar siempre en primera plana suple sus carencias éticas y profesionales. Su última maniobra ha sido erigirse en paladín de los derechos humanos con el asunto de Pinochet. La triste paradoja es que pocos jueces en Europa habrán escuchado más testimonios de tortura que él, sin que haya movido un dedo para evitarlas. Garzón y Pinochet deben estar en el mismo banquillo. Basten los testimonios de este libro para quitar su careta a un farsante"… (comentario de la contraportada del libro Garzón, la otra cara).


CENSURADO POR GARZÓN HACE UNA DÉCADA

El cierre del diario Egin fue una cobertura inventada por el juez Baltasar Garzón Real para amortiguar en la prensa el efecto de su instrucción en el caso del secuestro de Segundo Marey Samper.

 

Fuente: José Antonio Sáenz de Santamaría, ex director general de la Guardia Civil.

 

NUEVO LIBRO SOBRE GARZÓN

Hay que reconocer en honor a la justicia, y quizá también en desdoro de la justicia, la artística e insistente habilidad que posee y usa el juez Garzón para mantenerse en el papel de protagonista. Desde hace años el protagonismo permanente de este juez llena la escena judicial y anda con frecuencia en medio del corro del debate político, tan pronto como se cruzan la política y la justicia. El propio juez abandonó la toga para vestir la túnica "cándida", de candidato. Siguió los pasos del italiano Antonio di Pietro, pero di Pietro tuvo la vergüenza de no volver a la magistratura. Una sombra de sospecha sobre toda su actuación, antes y después de aquella aventura política de ida y vuelta. En cuanto volvió al Juzgado, desenterró el sumario del secuestro de Segundo Marey Samper, que criaba polvo olvidado en algún cajón. La burla y el fracaso avivan la memoria. Se acordó tarde de querer implicar a Felipe González Márquez, y el Tribunal Supremo le administró un pescozón. Empezó a entrar a todos los trapos, más o menos disparatados, con la única condición de que fueran escandalosos. Para eso servían tanto Pinochet como el «Privilege», y otros fiascos. Y ahora, sus declaraciones en el librico de Pilar Urbano Casaña. Pero eso lo dejo para otro rato.

Fuente: Jaime Campmany, ex director de la revista Época.

(...) Juez, diputado y semiministro, y de nuevo juez...Me he puesto a pensar en Baltasar Garzón, el juez biografiado por Pilar Urbano. En voz, a borbotones, se nos derrama este prodigioso juez, que tiene, por mayor hazaña, el haber dejado de ser juez para ser número dos de Felipe González en las listas electorales de Madrid y, tras ello, haber dejado de ser diputado para ocupar un carguito en el Ministerio del Interior y, otra vez, dejado el carguito para volver a ser juez, magistrado en "su" Audiencia Nacional. Es decir, para el pasmo general de los seguidores del Barón de Secondat, que en un año pasó del Poder Judicial al Legislativo, de éste al Ejecutivo y de éste volvió al Judicial sin romperse ni mancharse, como el rayo de luz pasa por el cristal. Un verdadero genio. Sus detractores dicen de él que es un "juez estrella". Falso, rigurosamente falso. Su sustantivo está en la estrella. Es una "estrella juez" y brilla con la luz que emanan sus imprevisibles, pero notorias, actuaciones. La prescindible biografía que de él ha escrito Pilar Urbano ha organizado, a más del correspondiente revuelo mediático, algún alboroto procesal. Un presunto narcotraficante -Carlos Ruiz Santamaría- y un supuesto genocida -el ex militar argentino Adolfo Scilingo- tratan de recusar al luminoso juez Garzón porque entienden, y así lo reclaman sus abogados defensores, que en la hagiografía de Su Señoría se revelan y divulgan aspectos de sus respectivos sumarios y que de ellos se deduce parcialidad. No vale la pena abundar en la casuística garzoniana, que es ilimitada. Valga lo dicho más arriba para señalar, desde los principios generales, la patología social que se sintomatiza en la conducta -"y en voz a borbotones me derramo"- de un personaje tan deseable en el nutrimento de la información como temible en su ejercicio jurisdiccional. Aún sin estar muy convencido de que la humildad sea una virtud opuesta al pecado de la vanidad, y, como dice Baura, las sobredosis ni tan siquiera de agua bendita.

Fuente: Manuel Martín Ferrand, periodista, en La Estrella Digital.

El juez Baltasar Garzón se inventa casi todo. Está respaldado por el Gobierno y por eso se permite la chulería de firmar autos de procesamiento o de prisión absolutamente fabulados y dando por demostrada la vinculación orgánica y funcional de diversos sectores sociales vascos con ETA. Ha encarcelado a personas pacifistas o contrarias a la acción armada como Sabino Ormazabal o Pepe Uruñuela, a quienes conozco personalmente. Las decisiones de Garzón, por injustas que sean, son impunes porque están respaldadas por el poder político. Es una caza de brujas que me parece alarmante e inquietante. El asesinato de Ernest Lluch (quien formó parte del Gobierno que fundó el GAL) ha sido un crimen abominable, pero con el pueblo vasco se está cometiendo una tremenda injusticia histórica, y eso se va a pagar muy caro.

Fuente: Joaquín Navarro Estevan, magistrado, en el diario Gara.

El juez Garzón se convirtió en encrucijada de casi todo: narcotráfico, Fondos Reservados, persecución contra la ETA de cuello blanco. Tiene algo no ya de superjuez, sino de Superman. Resulta casi ubicuo. Le observamos (captado por las cámaras de televisión) cuando desciende con ligereza por las escaleras de la Audiencia Nacional (puesta en la picota como institución), rodeado a cierta distancia por los guardaespaldas. Ha sido mucho para un hombre solo, aunque disponga de un buen equipo. Y no es bueno para un país que alguien asuma todos los descabellados entuertos de España e Hispanoamérica. Además, le queda tiempo para practicar deporte, ir de caza, de excursión por los montes, hacer vida familiar y mucho más. Sus capacidades han de producir sana envidia o escepticismo. De ahí las banderías y el interés que suscita su personalidad, clave de este tiempo.

Fuente: Joaquín Marco, en el diario La Razón.

Empezaré hoy por santiguarme con Machado. El pecado de soberbia es un pecado grande, monumental, capital. Pecado de ángeles rebeldes y de príncipes de la Iglesia, que no se cura si no es con esa virtud tan difícil y conmovedora que es la humildad. En cambio, el pecado de vanidad es un pecado de segunda, una cagarruta de pecado, pecado de pavo y de gallo de corral, pecado de tenor sin do y de vicetiple entretenida. El pequeño y ridículo pecado de la vanidad no merece ni por el forro los manoseados versículos del Eclesiastés, «vanitas vanitatum et omnia vanitas». Morir de soberbia es muerte de dioses. Morir de vanidad es muerte de homúnculos. De vanidades hablamos. Se veía venir el agua va, y ya ha empezado a caer el chubasco. La hagiografía que Pilar Urbano ha escrito en loor e incienso del juez Baltasar Garzón traía una cola tan larga como la del cometa Halley. Demasiado incienso para tan poco santo. Un botafumeiro de ese volumen no se lanza al volteo sobre la cabeza de los peregrinos de la justicia sin que corran algún riesgo el incensado y el turiferario, en este caso turiferaria. Y ya han saltado algunos empapelados acusando al juez y a la vestal de revelar los secretos del sumario. Porque ya no se trata de una indiscreción de suripanta que cuenta con quién se acuesta y con quién se levanta, y cuántos maromos guardan las cuatro esquinas de su cama. Se trata de algo más serio. Una de dos: o el secreto del sumario lo ha desvelado el mismísimo señor juez que lo instruye, o a Pilar Urbano la ha visitado el Espíritu Santo y le ha soplado la hagiografía «ad maiorem Garzoni gloriam». Como no sea que la vestal se haya vuelto pagana y le sople el Oráculo.

Fuente: Jaime Capmany, periodista, en el diario ABC.

Decenas de miles de vascos manifestándose contra las acciones represivas del juez Baltasar Garzón Real tras la pacífica campaña de desobedicencia cívica desarrollada por las fuerzas nacionalistas de Euskadi.

Fuente: Diario Gara.

DECÁLOGO PARA SER UN JUEZ INTACHABLE

 

·         Defender la justicia con uñas y dientes.

·         Desconfiar de los hombres poderosos.

·         Redactar las sentencias sin faltas de ortografía.

·         Convencer a los demás con resoluciones justas.

·         Estudiar sin desmayo en los libros y en la vida.

·         No manifestar ninguna tendencia política como juez.

·         No tener afán de aventura ni prebendas.

·         Huir de los tránsfugas.

·         No imitar nunca a los "jueces estrellas".

·         Hacer todo lo posible por morir en la cama.

 

 Fuente: Javier Gómez de Liaño y Botella.

 

GARZÓN HÉROE DE TRAPO

"La hagiografía se puede definir como el relato de la vida, milagros y muerte de los santos", ha escrito José Luis Charcan, en el diario La Razón, refiriéndose a la reedición de la obra Flos Sanctorum por la editorial Lengua de Trapo, "una hagiografía ejemplo de literatura fantástica más que piadosa, una hagiografía de máxima venta en la Edad Media, una hagiografía donde se narra la truculenta vida de los santos (héroes) con un pie en la realidad y otro en la más delirante fantasía porque a los hagiógrafos se les puede acusar de todo, menos de falta de imaginación". ¡¡Qué imaginación más grande la de Pilar Urbano Casaña, docta en realezas, alcantarillas (como en su momento llamó el presidente del Gobierno Felipe González Márquez a los servicios secretos) y religiones varias, desde la impartida por el Opus Dei hasta el garzonismo pensante!!

Fuente: Grupo 19 de Junio.

GARZOLINO HABEMUS

"La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (ahora reconvertida por los bromistas en Sala de lo Penoso), ha mostrado ante la opinión pública cómo se volatiliza un verbo, en este caso prevaricar: lo vaciaron de contenido para condenar a Gómez de Liaño y han terminado por hacerlo desaparecer para proseguir el linchamiento con la saña o la complicidad de ambas cuadrillas. El reportaje de Cristina López Schlichting de ayer sobre el penúltimo episodio del caso Gómez de Liaño mostraba tal endogamia, tanta desvergüenza en la utilización del Tribunal Supremo como finca para la venganza, que ponía los pelos de punta. Olvidada la imparcialidad de fondo y de forma exigible al juez, aquí ya vale todo. Penúltimo caso: Garzón, que pasó en un año del Joder Judicial al Poder Legislativo, al Poder Ejecutivo y otra vez al Poder Judicial (muérete, Montesquieu), ha aceptado la denuncia de Loyola de Palacio para aclarar de una vez el caso del lino. Pero este caso fue orquestado contra el Partido Popular en las elecciones europeas por José Bono Martínez, el mismo que urdió el fichaje de Garzolino por Felipe González Márquez como candidato del PSOE en las elecciones generales de 1993. A estas alturas, ya no sé si Baltasar Garzón Real guarda odio o gratitud a Bono, González y el PSOE, pero debería abstenerse. ¿Quién iba a creer en su imparcialidad?

Fuente: Federico Jiménez Losantos, en el diario El Mundo.

¿GARZONADA A LA VISTA?

Me enternece José María Aznar hablando de información y libertad. El hombre que ha llevado el pensamiento único a la prensa y ha extendido uniformemente la telebasura en las tres cadenas y media que controla, nos viene a Gasteiz a hablar de estas cosas. Suena a coña. Supongo que Aznar conocerá esa máxima de que la libertad es la capacidad de elegir y que para poder hacerlo bien, necesitamos estar informados de las distintas opciones. En este punto no está de más recordar algunos atentados contra la libertad de expresión que se han cometido bajo su mandato. Por no hablar del evidente dirigismo del PP en RTVE (ese es un mal muy común a las televisiones públicas al margen de las siglas), basta fijarnos en la concentración de medios que ha ido tejiendo bajo una Telefónica camuflada entre la falsa privatización. Desde Antena 3 hasta Onda Cero, pasando por Terra, el imperio multimedia que controla el PP obligaría a Aznar a ser menos desvergonzado cuando habla de estas cuestiones. Con la misma prudencia deberían comentar Luis del Olmo y los suyos, ungidos bajo el mismo manto telefónico, los negocios editoriales de los demás. Cotillear es feo. Espero que esta pequeña alusión al famoso locutor no venga acompañada de una ristra de acusaciones de connivencia con ETA y, lo que es peor, de una ''garzonada''. Frente a los asesinos de Gervilla, estoy junto a Luis del Olmo. Pero la crítica, eso que tanto molesta a los amiguetes de Aznar, también forma parte de la libertad.

Fuente: xlapitz@deia.com

¿GARZÓN CAMINO DEL MANICOMIO?

"Si la salud pública está notoriamente amenazada por el mal de las vacas locas, la salud institucional de la democracia española empieza a estar más amenazada todavía por una epidemia que se extiende como la pólvora y de la que cada día conocemos nuevos y alarmantes episodios. El último, que deja chico en lo material aunque no en lo moral el caso de Gómez de Liaño, es el de esa sala de la (Real) Audiencia Nacional que ha decidido subir retrospectivamente el sueldo de los funcionarios de todas las Administraciones Públicas. Y ello en función de un acuerdo del Gobierno del PSOE con los sindicatos que, según estos jueces, obligaba al Gobierno del PP por encima de cualquier otra consideración. Realmente, sólo un proceso de endogamia acelerada, corporativismo patológico, pérdida del sentido de la realidad y exhibición de omnipotencia infantil en el ejercicio de las funciones adultas (neurosis clásica con episodios paranoides y brotes psicóticos) explican semejante disparate. Dicen que los jueces que han producido la sentencia son conservadores y acaso más celosos de su fuero que del huevo juzgado. Señal aún más evidente de que no estamos ante un caso aislado de juez estrella o magistrado orate sino ante una verdadera epidemia de lo que podríamos llamar encefalopatía politiforme que afecta a todas las ganaderías, hierros y encastes de la magistratura nacional. El mecanismo previsto en la democracia para enderezar los entuertos de los malos gobiernos sin tener que recurrir a las barricadas o al magnicidio no es otro que el voto popular. Mediante el voto, los españoles decidimos por mayoría que los gobiernos del PSOE se habían convertido en un problema en vez de una solución para las cuestiones nacionales, y en 1996 por mayoría estrecha y en 2000 por mayoría anchísima los sustituimos por gobiernos del PP. A través del Parlamento o Poder Legislativo, el Gobierno o Poder Ejecutivo aprobó las reformas que nos permitieron salir del marasmo económico en que nos había metido el Gobierno anterior, que acosado por la corrupción y el despilfarro hizo de todo, desde pactar con los sindicatos hasta devaluar cuatro veces seguidas la peseta. A nadie se le ocurrió llevar a los tribunales las devaluaciones de Solchaga, pero es porque entonces no suponíamos que hubiera jueces tan locos como para tomarse esa demanda en serio. Si la encefalopatía politiforme afecta, según casos recientes y comprobados, al Supremo, al CGPJ, al Constitucional y a la Audiencia, una de dos: o se sacrifica el género contaminado en todos esos tribunales y alguno más o convertimos al Poder Judicial en poder único, que es como está actuando ya. En ese caso, que los jueces nos expongan su programa económico y que pasen por las urnas. O por el psiquiatra, si no quieren volvernos locos a todos"... Artículo de opinión de Federico Jiménez Losantos en el diario El Mundo... ¡¡Qué barbaridad, cómo está la Audiencia Nacional del juez Garzón!! Hasta el ponderado lirismo del dramaturgo Antonio Gala Velasco ha sufrido un revolcón tras la decisión de la (Real) Audiencia Nacional en materia de sueldo a los diligentes funcionarios españoles. Antonio Gala, ha escrito: "Con Montesquieu se ha hecho en España una tortilla a la francesa. Si viviera aquí y ahora, se pegaría un tiro en la sien. España va de un bien que te cagas"... ¡¡Señor, señor, y Garzón metiendo gente en la cárcel por decir las verdades del barquero!!

BASTARDAMENTE BASTARDO

Toda prisión sin juicio ofende al sentimiento común de la justicia. Es fatalmente un acto de fuerza y arbitrio. No existe ninguna resolución judicial que suscite tanta inseguridad y socave en tan gran medida la confianza en el Derecho como el encarcelamiento de un ciudadano sin proceso. Decía Hobbes que la prisión provisional es un acto hostil contra el ciudadano y, «si va más allá de lo necesario para asegurar su custodia, va contra la ley de la naturaleza». Entonces, el juez instructor se convierte en tribunal de justicia que, sin juicio alguno, anticipa la pena, utilizando el Derecho como instrumento de venganza o exhibición de poder. Entonces, la prisión es, al mismo tiempo, una pena, una medida de extorsión, una iniquidad y la más radical negación de la presunción de inocencia. Esto es así en general. Pero si, encima, el instructor no es el juez del lugar, sino un juez lejano, integrado en una estructura centralizada, intensamente permeable a intereses extrajurídicos y presiones políticas e institucionales (simbolizadas hasta la eternidad por la concesión de la cruz pensionada de plata al mérito policial), las cosas se ponen «de muy malamente». Cuando la política entra por la puerta de un juzgado, la justicia sale por la ventana. Defenestrada la justicia y entronizada la oportunidad y la conveniencia, la «salus rei publicae» o, simplemente, la razón de Estado, el Derecho nada tiene que ver con ese proceso aberrante. Es terrible que ese juez lejano y dependiente carezca de la más mínima imparcialidad. Nadie debe ser árbitro si para él resulta un mayor provecho, material o espiritual, de la victoria de una parte que de la otra. El juez instructor debe carecer de cualquier interés personal respecto a los intereses en conflicto. Debe ser indiferente ante los mismos, un investigador indiferente de la verdad. Nadie puede ser juez o árbitro en su propia causa o en la causa donde el instructor ha manifestado una notoria hostilidad contra el procesado. Todo ello ocurre con el juez Baltasar Garzón respecto a muchos procesados o investigados por él. Su hagiografía urbanita ha patentizado parcialidades, obsesiones y hostilidades de toda laya. En especial, contra Pepe Rei (González). Al resolver el recurso de éste contra su procesamiento (recurso que resolvió a los diez meses de interpuesto cuando la ley le ordenaba hacerlo en tres días), Garzón declaró paladinamente que no sólo se mantenían las causas del procesamiento sino que habían aumentado, pues Rei había vuelto a delinquir en varias ocasiones. ¿Dónde estaban las denuncias, los procesos o las condenas? Cuando se conoció el atentado fallido contra una pareja de periodistas, Garzón aseguró «urbi et orbi» que bastaría con que cualquier parte acusadora le solicitase la prisión de Pepe Rei para acordar su encarcelamiento. Reprodujo en su hagiografía una carta íntima remitida por Rei a una reclusa e intervenida en nombre de interés público. La publicó en interés privado y a su mayor honra y gloria. Encima, Pepe Rei publicó recientemente un libro hipercrítico contra Garzón cuyo título es Garzón, la otra cara. Citado Pepe Rei por el juez Del Olmo para que declarase sobre la más que improbable relación de causalidad entre sus críticas periodísticas a determinados personajes públicos y los indignos atentados de ETA contra algunos de ellos, nuestro supermán se anticipa en horas venticuatro y ordena su prisión con el pretexto, harto peregrino, contrario al dictamen del Fiscal y a la petición de algunos denunciantes, de que le corresponde a él (y no a Del Olmo) la competencia. Garzón no podía permitir que nadie se interpusiese, temerario, en su carrera. Este es el juez imparcial, objetivo y honesto que exige la ley y precisan los ciudadanos. Pero si es escandaloso que no se abstenga, también lo es que la defensa de Pepe Rei lo deje «exánime y desangrado» desde luego inerme, ante su enemigo. ¿Intereses políticos contrapuestos que coinciden en la «necesaria» crueldad de que Pepe Rei permanezca en la cárcel? Bastardamente bastardo.

Fuente: Joaquín Navarro Estevan, magistrado, en el diario La Razón y reproducido por el periódico vasco Gara.

“Cuando escribes sobre tu vida para mostrarla a los demás,
te dices a ti mismo: debo ser sincero y no colgarme ninguna medalla”


(Ben Bradlee, periodista)

 

HAGIOGRAFÍA DEL PILTRAFA

Me tratan bien en América Latina, pero echo de menos a la Madre Patria, una, grande, libre… Libre de políticos corruptos, libre de jueces locos, libre de periodistas manipuladores de cerebros. Siento nostalgia de la Madre Patria, y también mucha preocupación en estos momentos tan difíciles para la masculinidad de los españoles: el tamaño medio del pene del hombre hispanicus es de 13,5 centímetros según las últimas estadísticas. Esto quiere decir que si un macho ibérico tiene 18 centímetros de felicidad, otro no puede medir más de 9 centímetros para dar la media. ¡¡Qué vergüenza, Dios mío, viajar con pasaporte de la Madre Patria y soportar la mirada sarcástica de los aduaneros del mundo!! Cuántas peripecias están ocurriendo últimamente en la Madre Patria, qué mal están algunos españoles por culpa de la encefalopatía bovina. Jueces locos (o togas locas, como ha escrito el director del periódico El Mundo refiriéndose a los magistrados del Tribunal Supremo); Manolo Fraga Iribarne defendiendo la memoria del fascista Luis Carrero Blanco (ejecutado por ETA en la época de la Dictadura) y Ana Rosa Quintana plagiada miserablemente por Danielle Steel. ¡¡Media España con la chaveta en los andurriales!!... Francamente, nunca me gustó demasiado la carne de ternera. Es más sano comer pescado, legumbres o almejas chilenas, grandes, carnosas, sabrosonas. Por cierto, mi novia de Antena 3 Televisión (de origen chileno, mire usted por dónde ama tanto a Euskadi) me ha mandado una lata de almejas del (cono) sur y tres libros apasionantes. De La tinta mancha (una obra sobre la corrupción en la prensa) y La corrupció política de Catalunya (un documento imprescindible para conocer un poco más a la Mafia Pasiva catalana) ya hablaré otro día. Hoy quiero contribuir a la gloria de Pilar Urbano Casaña por su hagiografía sobre Garzón, miembro de Los Piltrafas, ex camarero, futbolista, cazador de ciervos, novillero, bailarín de sevillanas, esquiador, alfarero, trotamundos, llanero solitario, espeleólogo, conferenciante, garbanzo de plata, español del año, ex diputado, remero, cultivador de rosales, idealista, chistoso, y por encima de todo, superjuez planetario. La novela(cuento) sobre Baltasar Garzón Real es una sucesión continua de tiernos sentimientos. Nunca he disfrutado tanto como leyendo la obra estelar de Pilar Urbano Casaña, de quien Dumbo ha dicho en el diario ABC: "En el mundo del periodismo pocos la veneran, pero es temida como un nublado. Nadie como ella ha trabajado tanto la manipulación, porque, eso sí, es una trabajadora pertinaz y disciplinada, que después de decenios escribiendo artículos y libros ha conseguido de todo, menos aprender a escribir"… Pilar y Garzón o Garzón y Pilar, dos criaturas entrañables, un destino solidario tras escuchar Garzón las declaraciones de Felipe González Márquez ante la Sala Segunda (o de lo Penal o de lo Penoso) del Tribunal Supremo. Mister González "canceló todo compromiso de silencio" del superjuez planetario y ex diputado del PSOE. ¿Qué silencio guardaba Don Baltasar? Es necesario remontarse a 1993, cuando Garzón se debatía entre dejar la toga de impartir justicia y abrir un bufete de abogados o dedicarse a la docencia en la universidad. Felipe González Márquez le brindó la oportunidad de saltar a la poltrona de la política. "Felipe conmigo y yo con Felipe, podemos limpiar la corrupción", dijo Garzón a Yayo, en la intimidad de la alcoba. ¿Se refería Garzón a la corrupción en la Administración de Justicia, como el absentismo, la malversación de caudales, el delito de prevaricación o la cotidiana falsedad en documento? Garzón legalista, solidario, escrupuloso. "En España no es usual que los jueces y fiscales declaren lo que ganan preparando a opositores por las tardes en su casa. Pero como yo sabía que algunos me la querían pegar hasta en el cielo de la boca, declaraba a Hacienda hasta el último duro"… ¿Honradez por miedo? ¿Garzón nunca tuvo la tentación de ejercer acciones legales para combatir el fraude tributario de los jueces y fiscales de la docencia sumergida?… ¡¡Garzón, Garzonito, Garzonete!!… Garzón demócrata y Garzón respetuoso. Primero reunió a la familia para comunicarle su decisión de fichar por el PSOE (aunque "no buscaba ni su consentimiento ni sus plácemes") y después criticó la "chulería" de Felipe González Márquez tras preguntarle sobre la opinión del rey Juan Carlos acerca de su fichaje político. "El Rey no piensa nada", contestó Felipe. "El Rey piensa y opina lo que yo le diga que piense y opine"… ¡¡Santo Dios!!… No quiero ser aguafiestas, pero ¿entonces para qué necesitan los españoles un rey? De ser ciertas las palabras de Felipe González Márquez, estaríamos ante un supuesto de malversación de caudales por mantener a una figura decorativa, ¿no? ¡¡Señor, señor!!… Después de varios guateques en el Asador Donostiarra, Los Quintos de Mora y el modesto hotel Rumaikyya (en Sierra Nevada), Garzón por fin conoció personalmente a Dios, como es conocido Felipe González Márquez entre la gente sencilla. Dios (Felipe) y Garzón (su ángel de la guarda) frente a frente. ¡¡Dios, qué novela(cuento) ha escrito la ingeniosa Pilar Urbano Casaña!! Me gusta esta mujer porque sabe reflejar fielmente el modus operandi lingüístico de sus personajes, como ha sido en el caso de Garzón: coño, joder, hijoputa, cojones…. No sé qué dirá su hada madrina Luis del Olmo Marote, tan comedido en el uso del verbo pacífico, nada beligerante. Garzón confiaba en Felipe (a pesar de las incógnitas, de la famosa X todavía no despejada), porque Garzón siempre ha sido así de bueno, idealista, honrado. Pero enseguida tuvo sus más y sus menos, no por un puesto en el Gobierno (a su madre le prometió no ser nunca ministro, aunque aceptó primero un cargo dependiente de la ministra de Asuntos Sociales y luego ser "número dos" del Ministerio del Interior), sino porque Felipe no jugaba limpio en la guerra contra la corrupción. Una noche, Garzón estaba cenando una sopita de fideos (con Avecrem, cuando las vacas aún no estaban locas), cuando vio a Felipe y Aznar en un debate en Antena 3 Televisión. Aznar, preguntó: "¿Qué piensa hacer usted con la corrupción?". Felipe, mago entre los magos, respondió sin titubeos: "Precisamente, he encargado a Baltasar Garzón que presida una comisión parlamentaria para investigar la corrupción política". Presuntamente, Garzón dio un bote en la silla y exclamó: "¿Pero qué dice este tío?". Yayo, la mujer de Garzón, le dijo: "Yo sabía que Felipe no era buena persona". Presuntamente, Garzón le pidió explicaciones a Dios, y debieron ser convincentes porque siguió en la poltrona. El superjuez planetario no había ido nunca al País Vasco, pero en 1983, cuando lo destinaron a Vitoria, antes incluso de bajar del avión, ya estaba enamorado de la tierra vasca, de sus colores, de su aire, de sus sonidos, de su gente. Un "verdadero flechazo", aunque ya en 1980 conservaba en su cuartito de Sevilla, junto a una mesa de railete, una silla, un camastro y un termo de café, una litografía barata del cuadro Gernika (creado por Picasso en homenaje al pueblo vasco, bombardeado por lo españoles durante la Guerra Civil). Garzón es así de coherente: años después criticó públicamente las ideas nacionalistas (del nacionalismo periférico, no del nacionalismo hispanicus) por ser contrarias a la humanidad. La novela (cuento) sobre Garzón tiene mucha enjundia, pero nada me ha conmovido tanto como sus palabras ante Dios cuando por fin conoció a Felipe González Márquez. Presuntamente, le dijo: "La gente está harta de la corrupción, harta de que la engañen, harta de la falsedad del político que en campaña promete el oro y el moro a sabiendas de que no lo va a hacer"… ¡¡Qué íntegro es Garzón!!… Pero mientras Felipe González Márquez no hubo declarado ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo que Garzonete le sugirió indultar a los ex policías terroristas José Amedo Fouce y Michel Domínguez Martínez, Garzón, el ángel de la guarda de Mister González, mantuvo su compromiso de caballero de permanecer con la boca cerrada. ¿Cómo ha sido posible tamaña contradicción en un libro destinado a glorificar la trayectoria inmaculada de Garzón, Garzonito, Garzonete? ¿No se dio cuenta Pilar Urbano Casaña de semejante metedura de pata o en realidad la hagiografía de Garzón ha sido escrita para rematar definitivamente a este saltimbanqui de la historia reciente de la Madre Patria? Baltasar Garzón Real, superjuez planetario, escribió en su Diario, el 23 de junio de 1998: "Ha sido un día completo. Balti (su hijo) ha aprobado el curso. Eso es lo importante. Pero también que el sinvergüenza de González (Felipe) ha mentido ante el Tribunal Supremo diciendo que yo le pedí el indulto para Amedo y Domínguez. Entre Felipe y yo no hubo ningún pacto de silencio, pero yo me sentí obligado, por pundonor de caballero, a no contar nada de lo que había visto, oído y conocido durante mi paso por la política"… Che cosa più belle è la democrazía!!

Fuente: Benito Lopera, poeta.

NOTICIAS DEL JUEZ ESTRELLADO

 

¿Ha revelado Baltasar Garzón en el libro de Pilar Urbano secretos de los sumarios que instruye en la Audiencia Nacional? ¿Ha cobrado por ello? ¿Continúa siendo un juez imparcial? Cinco vocales del Consejo General del Poder Judicial tienen en sus manos el futuro del juez estrella.

Fuente: Revista Tiempo.

II PARTE

Si Pilar no es la negra de Garzón, Garzón es el negro de Pilar, un pobre subsahariano explotado por la dama de la canastilla y la buena sociedad. En esa apoteosis de vanidad y vulneración de secretos sumariales (una treintena, según los timoratos del Consejo General del Poder Judicial) cometida en la hagiografía de Garzón, alguien ha trabajado para alguien o ambos han trabajado para sí mismo, como piensa todo el mundo. Quizá estemos ante una prueba de colaboración precapitalista, típica de la cultura de la negritud, como hubiera dicho Senghor. No obstante, Pilar no debería insistir en la inocencia de Garzón porque en ese supuesto toda la carga de la sospecha recaería sobre ella, quien, bien sola o bien en compañía de otros (un grupo de malhechores) habrían asaltado, con premeditación y nocturnidad, los juzgados de la Audiencia Nacional para llevarse los sumarios. Tremendo delito. Por lo tanto, uno de los dos o ambos a la vez han vulnerado la ley, no diré con lujuria, pero sin con glotonería. Pero antes de imaginar a Pilar haciendo de Fantomas, prefiero sospechar del candidato numero dos del PSOE en las elecciones generales de 1993, un golfo para un milagro, como tituló un editorial periodístico (Garzón también ha sido bautizado como San Pinocho de Jaén). Si el juez Garzón, además de revelar secretos sumariales, hubiera cobrado, esto puede acabar en un 23-F Bis.

Fuente: Federico Jiménez Losantos, en el periódico El Mundo.

 

            "No hay que cerrar la puerta a nadie ni juzgar por hechos pasados", ha dicho el presidente del Gobierno José María Aznar López, de viaje por Oriente Medio con voluntad de diálogo y negociación.  

GARZÓN TIENE BULA

El Consejo General del Poder Judicial no sancionará al juez Baltasar Garzón pese a admitir que en la biografía escrita por Pilar Urbano hay «evidencias» de que la actitud del juez de la Audiencia Nacional «ha producido graves quiebras del deber de guardar secreto en las actuaciones tramitadas». Sin embargo, en el ámbito estrictamente disciplinario «las pruebas practicadas no han logrado acreditar suficientemente la autoría de tales infracciones por parte del juez expedientado». Parece que en los últimos meses, y gracias a su sintonía con el Gobierno en la lucha contra el independentismo vasco, el manto protector de las más altas instancias se ha extendido sobre la espalda de Garzón, convirtiéndolo en una figura con licencia para todo, que está por encima de las miserias que el poder judicial depara al resto de los mortales.

Fuente: Diario Gara

¿TIENE BULA GARZÓN?

 

El director del periódico El Mundo, Pedro J. Ramírez Codina, ya lo advirtió en la COPE: "Garzón tiene buenas agarraderas en el Ministerio del Interior y Aznar presionará a los jueces para evitar su sanción"… ¿Qué pasará ahora con Federico Jiménez Losantos? ¿Irá a la cárcel por haber proferido graves acusaciones contra Garzón?… Todo el mundo pendiente del fiscal general del Estado…

 

SUMA Y SIGUE

Algunos jueces creen que Garzón busca satisfacer su ego, el aplauso de la opinión pública y agradar al Gobierno para sumar puntos en su carrera.

Fuente: Tiempo.

REPASANDO LA HISTORIA

La comunidad medieval formada por campesinos, artesanos y asalariados se llamó "credencia". Venía de creer en algo. En este caso, creer en la comunidad. Estas formas de comunidad comenzaron a existir desde el siglo VI y, con el tiempo, se llamó "credencia" al troje o armario donde se acumulaban los géneros alimenticios de la comunidad previniendo épocas de carestía. En algunas comunidades no esperaban a la carestía para la división de los bienes. Se juntaba todo y se repartía según las necesidades de cada cual. Esta forma de autogobierno molestó mucho a los señores feudales, sobre todo a los que, en nombre del rey y de la patria, se consideraban "despojados" de sus tierras. Uno en concreto, el conde de Monteferrato, organizó una expedición de castigo; partió con sus esbirros, aprisionó a un centenar de comuneros y les cortó las manos y los pies. Con las manos y los pies amputados, los subieron en burros y así los llevaron hasta la ciudad, para que los demás comuneros se dieran cuenta de lo que pasaba cuando se actuaba con libertad y dignidad. Cuando los comuneros de Vercelli vieron a sus hombres mutilados y medio muertos no se echaron a llorar. Partieron esa misma noche y llegaron cabalgando hasta Novara, entraron en la ciudad y mataron a los verdugos y a sus esbirros. Convencieron después a la población de que se liberase, se organizase en comunidad y no claudicase ante los señores. La costumbre de la "credencia" se extendió como un reguero de pólvora. Lombardía y Piamonte se infestaron de comuneros y amigos de la libertad y la independencia. Pero los señores feudales, sin saber qué hacer, recurrieron a la cuarta cruzada, que, por entonces, estaba lista para embarcar en el puerto de Brindisi. Ocho mil hombres a las órdenes de los señores más distinguidos de la época fueron por los comuneros para quemarlos y degollarlos. No se podía tolerar ese esplendor de libertad y autogobierno. Era un atentado de lesa majestad y lesa patria; un perverso ejemplo de dignidad colectiva e independencia ciudadana. Ahora tampoco se tolera la "credencia". Con un pretexto u otro, se organiza la nueva cruzada contra los comuneros, sus amigos y sus deudos. Son los nuevos herejes, mucho más peligrosos que las brujas de Zugarramurdi, los cátaros, los templarios y los secuaces de Joaquín de Fiore. Contra ellos no hay mentira suficiente, difamación excesiva, disparate bastante o exceso reprobable. El desafío de Mayor Oreja al presidente del Gobierno Autonómo Vasco ha sido esplendoroso, mucho más que la jura de Santa Gadea. Intentólo primero el gran cruzado frente a Xabier Arzalluz. Como no era candidato, no existía el riesgo de que aceptase. Retado Ibarretxe, lo aceptó de inmediato. Pero Mayor Oreja no ha querido. Era una trampa para enfrentarlo con el PSOE (han dicho los garbanceros). Ibarretxe se limitó a aceptar el reto de Mayor Oreja en sus propios términos, per ha sido Ibarretxe, no Mayor Oreja, el tramposo. Ha sido el lehendakari quien ha prescindido del pobre Redondo Terreros, escandalizado ante la traición de su mayor conmilitón. Los cruzados siempre se comportan así. Nunca paran en barras ni en barrotes para alancear a los comuneros y enseñarles lo que es canela fina. El nuevo episodio del Frente Judicial (léase Garzón, Garzonito, Garzonete) de los cruzados supera cualquier desafuero posible. Incluso imposible. No contento con el ataque frontal contra la Constitución Española (tan ardidamente idolatrada por los mayores) tras la clausura pretoriana de Ardi Beltza y la prisión sin fundamento, con grave riesgo para su vida, del director Pepe Rei, ahora declara ilegal a EKIN (porque les peta a los cruzados) y anuncia, con idéntico fundamento jurídico, la eliminación de Haika y, un poquito más tarde, que no hay por qué precipitarse, de EH (coalición liderada por Herri Batasuna) y todo el Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Todos son ETA, y los ciudadanos que apoyan a EKIN, Haika y EH, también. Lo mismo sucede con los votantes de EH y todas las formaciones políticas integradas en dicha coalición, sin exceptuar ninguna. Así, a base de tajos judiciales, amputando las manos y los pies de todos los comuneros vascos, llegaremos al paraíso español de los cruzados. No hay más dios que José María Aznar López ni más profeta que Mayor Oreja. No hay más que una patria, una sola nación, un solo pensamiento político, una sola espada que merezca la bendición de los dioses y una sola lengua que, como repiten los borbonarios, jamás se impuso como lengua del imperio ni en Canarias ni en América ni en Catalunya ni en Euskadi. "Lengua de encuentro, que no de imposición". Muchos, por negarse a hablarla, se encontraron con la muerte o la cárcel… Por eso es lengua de encuentro. No son buenas fechorías. Cuando los insultos y las calumnias contra el nacionalismo vasco parecían insuperables, de nuevo hemos vuelto a comprobar que todo es empeorable. Legionarios de todas las especies concurren en Euskadi para bombardear a los patriotas vascos y a los amigos del pueblo vasco. Dice Mayor Oreja, con la estolidez que procuran el poder y la tosquedad, que no existe el nacionalismo español. ¿Qué ocurriría si existiera? ¿Transformaría el oro en barro y el barro en sangre? Nada les valdrá. Ni sus insultos ni sus bravatas ni sus corcovas patrióticas. Dice Brecht que es preciso enamorarse "de lo que el supremo creó con suprema gracia" en el séptimo día, cuando descansó. El descanso es el eje de toda creación. "De tu eje me enamoré", añadió el poeta. De ese eje (su libertad y su independencia) está enamorada la mayoría del pueblo vasco. Por él luchará y después descansará. Es la "credencia vasca", autogobierno credencia, palabra derivada de creer, que también significaba en la Edad Media una forma de autogobierno de algunas comunidades que no gustaba a los señores feudales.

Fuente: Joaquín Navarro Estevan, magistrado, en el diario vasco Deia.

Mi profesora de baile me trae por la calle de la amargura. A mis años, y con media docena de arrobas de más en el cuerpo, no estoy para ningún derroche. Pero ella es contumaz en la docencia de la cumbia, tango, merengue, salsa, muñeira. Anoche terminé rendido, con ganas sólo de tumbarme delante del televisor y mirar algún programa con inquietudes culturales. Sintonicé TVE, allá en la lejana Madre Patria… ¡¡Señor, señor!!… Pedro Ruíz de Dios estaba hablando, no con Dios (como ya hizo en una ocasión para regocijo de los bohemios de la chifladura), sino con esa divinidad de la judicatura, llamada Baltasar Palomo Garzón. Me gustó la entrevista, descubrir la cara oculta de la luna, su apego a la poesía de Miguel Hernández, su pasión por el Barça, su insaciable paladar en materia de carne de conejo… ¡¡Qué gustosos son los conejos sin distinción de raza ni pensamiento!!… Sin embargo, no me gustó su inclinación colombófila, me trajo malos recuerdos. Me sucedió en la plaza de Catalunya. Iba sorteando niños y palomas. Alguien dio una palmada. Los animalitos echaron a volar. Una paloma soltó lastre, me cayó en la cabeza. No soy desconsiderado ni maltrato las bellas palabras, pero me cagué en todos sus muertos. ¡¡Qué hija de la gran puta!! Tanta gente en la plaza, pero me eligió a mí… ¡¡Ay, las palomitas!!… Según las últimas estadísticas municipales, en Mataró hay superávit de palomas. Embellecen el cielo, acercan la ciudad a la naturaleza, pero las palomas también pueden ocasionar alguna reyerta entre vecinos. Cerca de Can Pepito, un parroquiano, harto de los excrementos y el ruido de una colonia de palomas afincada en la azotea de su casa sin contrato de arrendamiento, puso manos a la obra. Nada de violencia, sino una ronda de aguardiente. Se lo aconsejó Toni Garmendia. "Has de mezclar un puñado de maíz con media botella de anís del Mono. La bebida desorientará a las palomas y no sabrán regresar a tu casa". ¡¡Tremendo relajo hasta las tantas de la madrugada!! Nunca habían estado tan divertidas y cariñosas. No sólo no emigraron, sino que vinieron al mundo más palomitas. El vecino de Can Pepito cambió de táctica, y de la química pasó a la física. Mañana, tarde y noche, con una sábana, trataba de aventar a las palomas. Momentáneamente, se iban, pero a los tejados contiguos, y ahí se armó la marimorena. Los vecinos afectados denunciaron los hechos en el ayuntamiento. Se personó un inspector. Los denunciantes vociferon: "¡¡Ese hombre nos está echando las palomas!!" "¡¡Ah, coño!! -respondió el amigo de Toni Garmendia-. Pero ¿es que acaso son mías?". El conflicto aún subsiste porque las palomas son muy tradicionales y no cambian de hábitos ni habitación de la noche a la mañana… ¡¡Qué tiernas son las palomitas!!… Con razón Baltasar Palomo Garzón es tan romántico. Conoció a Yayo a los acordes de Charlie, una bonita canción dedicada a una paloma errante… ¡¡Garzón, Garzón!!… Mano dura con ETA y dulce de membrillo en Chiapas, en Colombia. ¿Qué Colombia? Recientemente, Baltasar Palomo Garzón imploró a la narcoguerrilla de las FARC para conseguir la puesta en libertad de un profesor de la Universidad de Antioquia, secuestrado desde hace tiempo por los "herederos" de Che Guevara. En su carta, el superjuez planetario dijo que ninguna causa justa merece su defensa por las armas. ¿Qué causa justa? ¿Acaso reclutar a la fuerza a una legión de niños, extorsionar a los comerciantes humildes, traficar con drogas?… Tremendo, Baltasar Palomo, "yo me lo guiso, yo me lo como"…

Fuente: Benito Lopera.

EL JUEZ (PERIODISTA) BALTASAR GARZÓN

Conque miembro de la "red mundial para la defensa de los periodistas", ¿eh? Pero ¿tú no clausuraste (fraudulentamente, según dijo un ex director de la Guardia Civil) el diario vasco EGIN? Macho, terminarás volviendo loco a medio planeta. ¿Defenderás a todos los periodistas o sólo a una parte? Ya sabes, hay periodistas progolpistas (23-F, Perú, Globovisión), hay periodistas progubernalmentales (échale un vistazo a la obra Attacks on the Press in 1996), hay periodistas tipo Andrés Pastrana Arango (qué bella fotografía con Tirofijo) y hay periodistas demócratas, como el ministro de Defensa del Gobierno de Hugo Chávez Frías y el candidato del MRN a la vicepresidencia de Bolivia. ¿Sabes qué ha prometido el periodista boliviano si gana las elecciones? Depurar la policía; abolir la inmunidad parlamentaria y meter en la cárcel (talego, prisión) a los jueces corruptos, chorizos, sinvergüenzas. Como para echarse a temblar, ¿no? Bueno, Garzón, entre tú y yo. ¿No te hubiera gustado más defender la memoria de la cofundadora de la Organización de Usuarios de la Justicia, torturada hasta la muerte por la mafia geriátrica catalana? ¿Qué hiciste con la denuncia? ¡¡Garzón, Garzón!! Mira, hay un periodista venezolano, Lucho Gatica, que cada mañana, desde Primera Página, aconseja a sus televidentes marcharse a la universidad, a la oficina, a la compra, bien (a) feitados, (b) añados, (c) epillados, (d) esayunados, (e) vacuados... (i) nformados. ¿Informados viendo Globovisión? Lucho Gatica es así de (s) impático. Garzón, no quiero ser grosero y mandarte a cagar, y en todo caso, nunca en el orden recomendado por Lucho Gatica. ¿Te imaginas bañarte primero y evacuar después? El culo (ano, recto) todo el puto día con restos de palominos en los calzoncillos. Pero sí quiero que (i) nformes a la gente que tu hada madrina Luis del Olmo Marote quiere convertirte en parte de la estrategia (mediática) del Estado contra el nacionalismo vasco. ¿Qué pintas tú si no en esa "red mundial para la defensa de los periodistas"? ¿También defenderás a Don Pastrana cuando llegue a tus manos la futura denuncia por haber vulnerado los Derechos Humanos de los colombianos sometidos (por la voluntad de Don Pastrana) a la dictadura de las FARC en la "zona de distensión"? Garzón, amigo, si quieres defender algo, defiende la justicia, tu trabajo, muy criticado por no pocos periodistas españoles.

Fuente: José Luis Benítez Álvarez, secretario de la Organización de Usuarios de la Justicia (España).

UN MALÉFICO FESTÍN

 

¡Qué lindezas lanzaron Aznar, Acebes y Arenas, por sólo poner ejemplos cimeros, contra el Tribunal del Supremo que archivó la causa que se quería seguir contra Otegi por sus vivas franceses a ETA o a Euskadi Ta Askatasuna, que no es lo mismo! Tanto el magistrado ponente ­Perfecto Andrés Ibáñez­ como el resto del tribunal, presidido por Luis Ramón Puerta ­presidente de la Sala Penal del Supremo , eran unos ignorantes, por no saber leer lo que dice el Código penal de la apología del terrorismo, o algo mucho peor que tiene un nombre muy feo. Peor y más probable. Porque la opción de la ignorancia o la del analfabetismo tenía pocos mimbres. El Consejo amonestó leve y amistosamente a los osados gobernantes, sin citarlos, suplicándoles mayor respeto para la Justicia. Una admonición tan forzada que más parecía piropo convencional. Los vocales conciliares llamaron “a la mesura” a esos “responsables políticos” traicionados por su fervor patriótico. Un amparito de andar por casa. Un reproche en zapatillas. Casi como el Cristo con la Magdalena: “Ha amado mucho”. Fue el amor a la patria y a la justicia lo que destempló los nervios de tan pingües gobernantes. Después vino lo de Garzón tras declarar la responsabilidad solidaria de Batasuna en los daños causados por la kale borroka y ordenar el embargo de la formación abertzale. Algunos dirigentes de PNV y EA afirmaron ante el dislate que Garzón se comportaba como brazo político-judicial del Gobierno Aznar en Euskadi, contribuyendo así a envenenar el País Vasco. Don Garzón corrió a invocar el amparo del Consejo ante tamaño ataque. Y corrió por dos veces. La segunda sólo contra Azkarraga, que había dicho en la Universidad de Santander que «resulta lamentable para la independencia judicial el hecho de que Garzón se haya convertido en un fiel brazo político del Gobierno central». El Concilio judicial no regateó amparos y rigores. Nada de recomendar “mesura”. Las manifestaciones de los dirigentes vascos «transgreden los límites de lo permisible dentro del necesario respeto a las instituciones y a un poder esencial del Estado como lo es el Poder Judicial... No sólo atentan y pretenden perturbar la independencia, que resulta consustancial elemento de la función de juzgar, sino que colisionan con el respeto debido a la básica estructura del Estado de derech o». ¡Toma mesura! Era un “test” de resultados muy previsibles. Las críticas nacionalistas a la actitud garzonita ciertamente bizarra­ iban contra el corazón mismo del patriotismo constitucional. Venían del “enemigo vasco” y cuestionaban la mejor y más aguerrida acción judicial contra ETA, sus tramas, sus pompas y sus obras. Pero la desigualdad en el trato era tan flagrante que no pasó desapercibida a varios vocales conciliares. En el caso anterior, fueron tres magistrados del Supremo los agredidos por la facundia crítica y despectiva nada menos que del presidente del Gobierno y el ministro de Justicia. En el caso Garzón, un juez instructor. Pero ¡qué juez y qué justicia la de ese juez! La joya de la corona.  Además, la opinión pública, debidamente “adobada” por los brunetillos, vio muy bien el varapalo al Supremo por parte de Aznar y los suyos y muy mal la crítica vasca contra Garzón. El Concilio judicial podía respirar tranquilo. Algo le inquietó la actitud del vocal designado a propuesta de CiU ­Alfons López Tena­ que puso de manifiesto la terrible desigualdad de uno y otro amparo y propuso que el Consejo, en el caso de Garzón, se limitase a decir algo parecido a lo dicho en el caso anterior. Su propuesta fue que los comentarios que tengan por objeto alguna resolución judicial se muevan en las coordenadas de respeto que deben presidir las relaciones entre los poderes públicos. Pues no señor.  El texto de la mayoría ­el apocalíptico, el del trueno de Zeus­ se impuso por 16 votos a 3. Curiosamente, entre éstos estaban el vicepresidente del Consejo y el representante de IU. La igualdad es muy subversiva. La verdad lo es muchísimo más. Tanto como la libertad. Como decía Montesquieu, las tormentas de la libertad son preferibles a los avisos de la autoridad. Pero cualquier cosa viene bien para el noble deporte de agresión en que se han convertido las relaciones institucionales y mediáticas con el nacionalismo vasco. Si a un cura le gusta arremeter contra su ayuntamiento y éste le llama la atención afirmando que es un nostálgico del franquismo, la Corporación adopta una actitud nazi y formula una amenaza terrible. Tales disparates se formulan desde la tranquilidad y la impunidad sinaítica del poder del Estado. Si un catedrático decide marcharse una temporada académica a una universidad americana, en un loable afán de aprender más y ampliar su campo de experiencia, es que lo han expulsado de Euskadi los violentos. Si un juzgado de lo contencioso-administrativo resuelve a favor de Edurne Uriarte, en primera instancia, es que la justicia ha actuado como debiera frente al Rectorado y el réprobo Letamendia. Y así. Regresan del festín maléfico de la falsedad. Pero son la verdad en sus cuatro costados. O redonda, que es más verdad.

 

Fuente: Joaquín Navarro Esteva, magistrado, en Deia.

 

El perro domado © Diario Deia

 

He sabido que el conocido ‘‘justiciero’’ español Baltasar Garzón, que de socialista desairado porque Felipe González no le nombró ministro, ha encontrado el modo de convertirse en franquista, aunque adoptando métodos estalinistas, ha iniciado el proceso para ilegalizar al partido nacionalista vasco Herri Batasuna, considerándolo parte integrante de la organización terrorista vasca ETA. Ni una sóla de las veces que he estado en el País Vasco, entre los insultos y amenazas del Partido Popular de Pepe Mari Aznar, para hacer llegar mi solidaridad a los católicos demócratas y a los obispos del País Vasco, he hablado a favor de la libertad y de los derechos del pueblo vasco sin condenar al mismo tiempo vehementemente al terrorismo con dureza. Sólo un muchachito de juventud franquista como Pepe Mari Aznar (también conocido  como Don Giuseppe) puede tratar de hacer creer en el seno del Partido Popular Europeo que Francesco Cossiga sea un defensor de terroristas, ignorando cuánto he contribuido en mi país y en Europa a la lucha contra el terrorismo, incluso junto a los mucho más valerosos “jóvenes” posfalangistas de la transición democrática de España. Poner fuera de la ley a Herri Batasuna, que ha recogido el 10 por ciento de los votos en las elecciones al Parlamento Vasco, representada democráticamente en las Cortes Generales de España y en el Parlamento Europeo, es un gran error; no significa debilitar, sino reforzar la presión que ETA ejerce sobre la población vasca. Provoca estupor y asombro que precisamente en estos días, cuando salen a la luz los crímenes de Francisco Franco Bahamonde y se abren las fosas comunes en las cuales, para borrar su memoria, arrojaron a parte de los ciento cincuenta mil fusilados, militares y políticos de la República, después de terminar la guerra, vuelva iniciarse la vía de la persecución, que no va sólo contra Herri Batasuna, sino que hoy es contra HB; mañana contra los nacionalistas vascos del PNV y EA, pasado mañana contra los nacionalistas catalanes y después contra los navarros, los de Aragón y los de las islas Baleares, y Canarias. ¡Por algo similar se ha invocado no hace mucho tiempo la denominada “ingerencia humanitaria” en Bosnia Herzegovina y en Kosovo se solicitó y se llevó a cabo la intervención de la OTAN! Porque llegados a este punto, si HB es declarada ilegal, el problema vasco se convertirá en un problema no solo del Estado español, sino también de la Unión Europea y de la OTAN, ya que estas organizaciones se inspiran en los principios de libertad y pluralismo democrático. Me maravilla que un presidente del Consejo, a favor de cuyo gobierno yo no he votado, pero a quien he defendido siempre de las acusaciones de autoritarismo o, peor aún, de fascismo, Silvio Berlusconi, perseguido por el juez Garzón (y me pregunto si no lo será con el consentimiento y con la mal disimulada satisfacción del presidente del Gobierno español Pepe Mari Aznar), vaya a hacer de testigo, con un acto que no es de amistad personal sino de aval político, en la boda de la hija de Aznar, viejo cabecilla franquista, a pesar de que se case con un joven honesto y amigo mío, el ex secretario general del Partido Popular Europeo Alejandro Agag. Me maravilla que nuestros Demócratas de Izquierda (no me refiero a los pusilánimes del Partido Popular de Castagnetti ni a los llamados “democráticos” de Prodi, que están al margen de cualquier tradición democristiana o simplemente democrática en sentido liberal), dispuestos a “jugar al corro” contra inexistentes amenazas a la libertad y a la democracia, callen frente a sucesos como éste, con la salvedad de la pequeña partida de social cristianos que se han unido a los Demócratas de Izquierda y que parecen haber quedado como los últimos verdaderos democristianos de nuestro País, fieles a las raíces antitotalitarias, y por tanto antifascistas, antinazistas y antifranquistas del movimiento democrático europeo, de Italia a Bélgica, de Holanda a Luxemburgo, de Alemania a Cataluña y al País Vasco. Todo esto mientras el célebre juez Garzón ha solicitado al Gobierno italiano que renuncie a la inmunidad de su Presidente del Consejo, para poderle procesar ante la misma Audiencia Nacional que se dispone a poner fuera de la ley a Herri Batasuna. Me resultaría divertido que en un acto de valentía personal, pero de renuncia a prerrogativas soberanas, el Ministro de Exteriores en funciones Berlusconi renunciase a la inmunidad del Presidente del Consejo de Ministros Berlusconi, porque, mientras yo podría seguir viajando tranquilamente a España, él no podría volver a poner el pie allí porque, por decisión de Garzón, podría ser arrestado, y me pregunto que haría en ese caso su amigo Aznar. ¡Sin embargo se habla de sus aspiraciones a la presidencia del Partido Popular Europeo, el partido heredero de los ideales democráticos y reformistas de Don Luigi Sturzo, de Schuman, de Adenauer y de De Gasperi! Me causaría un gran sufrimiento, pero tras haber hecho todo lo posible para que esto no ocurra, si llegara a suceder, yo, que por mi pasado soy miembro individual y vitalicio del Partido Popular Europeo, no dudaría ni un instante en presentar mi dimisión al mismo. Los populares europeos fieles a los ideales reformistas democristianos tenemos candidatos bien distintos para este cargo, desde el joven líder griego Karamalis, heredero de una gran tradición democrática y antitotalitaria en Grecia, al brillante presidente de Gobierno y líder de los social cristianos de Luxemburgo Junker, pero sobre todo al gran líder del movimiento democristiano no sólo alemán sino europeo Helmut Kohl, a cuya acción política, unida a la predicación religiosa de Juan Pablo II y a la predicación éticopolítica de Reagan, se debe en manera determinante la caída de la Unión Soviética y del sistema de los países del socialismo real. Espero que Silvio Berlusconi tenga el buen juicio de, entre Aznar y Kohl, escoger inmediata y públicamente a éste último, proponiéndole él mismo si además quiere echar una mano a los amigos del CDU-CSU, por cuyo voto debe Forza Italia su ingreso en el Partido Popular Europeo”.

 

Fuente: Francesco Cossiga, ex presidente de Italia, en el periódico Deia.

 

DON GARZÓN
 

               La pirámide normativa de Kelsen estaba ayuna de un eslabón fundamental. ¿Dónde los autos y las providencias de Don Garzón? Claro que el viejísimo profesor de Viena no pudo, por mor de la biología, conocer la pujanza y la excelencia del garzonita. Un auto suyo sirve para clausurar locales, oficinas, tabernas y tálamos de un partido político. Arrastrar a los que se oponen, prohibir manifestaciones discrepantes, “advertir” a presidentes parlamentarios bastante más representativos que él (que no lo es) y mandar en la Comunidad Autónoma formada por la Nación más consciente de sus señas de identidad y del futuro que exigen esas señas. Dicen los que respaldan incondicional y jubilosamente a ese juez instructor que, por encima de todo, están la Constitución y el Estatuto de Gernika. ¿Qué tiene que ver el auto garzoniano con la Constitución? Tiene mucho que ver “contra” la Constitución que un juez instructor decida, por ante sí, la suspensión de un partido político parlamentario. ¿Dónde queda el pluralismo político, valor superior de nuestro ordenamiento según la Constitución? ¿Dónde la libertad de asociación y, con ella, la libertad de expresión, elementos medulares de cualquier sistema que se reclame democrático? Si el auto de un juez instructor basta para, “ipso iure” e “ipso facto”, cargarse un partido político en un régimen basado en el pluralismo democrático, apaga y vámonos. ¿Dónde queda la Constitución? ¿Dónde el Estatuto? Hasta medios de comunicación que han alentado y aplaudido el “show” se han sentido obligados a una cierta cautela crítica. Uno de ellos ­“El Mundo”­ advierte sobre “estados de excepción encubiertos”. ¿Dónde está el encubrimiento? ¿Acaso no está clara la excepción en el régimen normativo antiterrorista y en la ley ilegal de Partidos? Al parecer, no. Sólo en que el juez instructor aproveche una providencia para “ordenar” que no se autoricen ni tan siquiera las manifestaciones cuyos promotores nada tengan que ver con Batasuna. ¿Por qué no nombrarlo, a la usanza imperial, virrey de Euskadi? La podría gobernar con simples providencias. Como si fueran el plural de la divina. Mientras tanto, toda la corte judicial de espectadora. Y el Ministerio Fiscal, apoyando el espectáculo. También el periódico El País se ha alarmado y asegura que “un juez no puede limitar un derecho fundamental de manera tan genérica”. ¿De forma concreta sí? ¿Cualquier juez instructor puede suspender, por ante sí, sin otro concurso que el de un fiscal proclive, las actividades del PSOE porque algunos de sus dirigentes cometieron atroces crímenes? ¿O las del PP porque algunos de sus oligarcas anduvieron en el narcotráfico o han sido reos de prevaricación o de acoso sexual? ¿Un solo juez instructor puede atentar así contra un valor superior de nuestra Constitución? Por lo demás, las filas españolistas siguen prietas y compactas. Dicen algunos de sus miembros más cualificados que la ilegalización ­por medio de una ley ilegal­ de Batasuna “dignifica” la democracia. El espectáculo de confusión de poderes ­Congreso de los Diputados, Gobierno y Tribunal Supremo­ de Justicia que se está dando no afecta a la Constitución ni, por tanto, a la democracia. Dice el constitucionalismo clásico que donde no hay separación de poderes no hay Constitución y que donde no existe control del poder no hay democracia. Sin embargo, el ministro de Justicia asegura que el “show” institucional (garzonismo incluido) dignifica la democracia. ¿Tendrá algo que ver con el honor de Dios? La jocundia y la facundia de los españolistas de pro, que son los de “contra”, les lleva a argumentar que los críticos de la ley ilegal y del proceso canónico de ilegalización “utilizan argumentos jurídicos grotescos” (lo dicen sociólogos muy ilustrados) y que el constitucionalista Javier Pérez Royo (nada proclive al nacionalismo vasco) ecurre a “interpretaciones subjetivas” de la ley penal para censurar las decisiones garzonitas que, por supuesto, son objetivas. Así se califica un análisis jurídico brillante y un discurso lógico impecable. Además, Pérez Royo va a más. Dice, nada menos, que Garzón ha cometido una prevaricación procesal. Claro que es  (no faltaba más) radicalmente subjetivo. La crítica me recuerda la clásica afirmación de José Bergamín: “Si yo fuese objeto, sería radicalmente objetivo; pero como soy sujeto, soy radicalmente subjetivo”. Lo importante es ser radical. Sobre todo, en la decencia, en la coherencia y en la dignidad. Cuando fallan los valores, los principios quiebran y las convicciones se cuartean, únicamente queda la dignidad. Lo que tiene que dignificarse es que no es digno. No lo será jamás. Es cuestión de raíces. En este país se sabe muy bien.

 

Fuente: Joaquín Navarro Estevan, magistrado, en el periódico Deia.

 

CONCUBINATO ENTRE LA JUSTICIA Y LA POLÍTICA

               Los que se parapetan en la Ética, creyéndose ángeles, pueden terminar promoviendo, sin quererlo, resultados que la distorsionan y hasta la anulan. Lo mismo les ocurre a quienes invocan los privilegios de la Política, que se fundan en la salvaguarda de unos valores colectivos (la soberanía nacional, la autoridad, el orden, la seguridad, etcétera), pero sacrificando valores individuales como la autonomía o la intimidad, que suele considerarse que son del resorte de la primera. En el fondo, las relaciones entre Ética y Política son más complejas que lo que a primera vista parece. En ambas hay asuntos comunes, junto con pelos del diablo que también asoman en el Derecho. La vieja imagen de la diosa Temis, con los ojos vendados, la balanza en equilibrio y la espada punta abajo, no corresponde a la realidad judicial, que a menudo es más tuerta o bizca que ciega y no mira con ojos propiamente angelicales. En otras palabras, tampoco el influjo de la Ética, por una parte, y de la Política, por otra, en la formulación y la aplicación del Derecho, es diáfano.

Fuente: Jesús Vallejo Mejía, en el periódico El Colombiano.

NO TE PUEDO QUERER

PORQUE NO SIENTES LO QUE YO SIENTO

 

               Pensaba empezar por “querido juez”, pero la palabra querido ­muy utilizada sin sentido para las cartas­ es tan bonita, contiene tanta ternura y erotismo que, lo siento, señor, pero de mi ordenador no puede salir el término querido para usted. Y me entristece, porque tiene un nombre mágico ­Baltasar­ y la querencia a los sueños me lleva a desear utilizar este vocablo entrañable. Pero usted no es mi infantil rey Baltasar sino una especie de Herodes que me produce un terrorífico miedo. Antes de empezar esta epístola, temo haber hecho algo malo que pueda entrar en su peculiar código de justicia porque ­al margen de leyes­ usted decide los designios de la patria (sea la patria que sea, para eso es Baltasar Garzón Real, dueño y señor de todo lo creado). Lo primero que quiero decirle es que soy una mujer normal, de las que se pueden calificar de a pie, y le pido perdón si mis palabras son ofensivas pero, como está en todos los medios de comunicación, usted ha dejado de ser un juez anónimo y tendrá que aguantar las opiniones que envuelvan su conducta. Cada vez que leo su nombre, o veo sus ojos detrás de las gafas siento el preludio de un infarto espiritual porque sus actuaciones son tan sorpresivas que solo Dios sabe un poquito más que usted. Señor Garzón, es usted el todopoderoso de este extraño mundo que parece precisar su justicia para seguir caminando. No sé para qué necesitamos un presidente de Gobierno, un Parlamento (mas bien un montón, uno por autonomía), un Senado, un Tribunal Supremo de Justicia y toda la parafernalia de ministros, consejeros, abogados y notarios que, presumiblemente, pretenden gobernar con justicia este país que se me antoja huérfano de paternidad visible. Por obra y gracia del azar (la casualidad no existe)­ España no precisa más que un juez, usted, Baltasar Garzón, para solucionar todos los problemas grandes y chicos que puedan quitarnos el sueño. Digo España y me equivoco. Su poder es inmenso, más que el del mismísimo presidente de Estados Unidos de América. Cuando oigo hablar del brazo de la justicia le veo a usted como un ser mitológico con un interminable apéndice que le sale del hombro ­sin duda del hombro derecho­ y va como una culebra hasta cualquier país del mundo. Su magnanimidad es infinita. Si las madres argentinas lloran y sufren en la Plaza de Mayo, allí está su brazo, con su respectiva mano, para darles un pañuelo que quite sus lágrimas y exigir justicia. Todos los crímenes de la Humanidad se hubieran solucionado si usted hubiera estado en tiempo de Hitler. El tribunal de Nuremberg hubiese sobrado. Ante su presencia no hacen falta leyes ni constituciones ni derecho. Su sola aparición es suficiente para anular cualquier asunto conflictivo. Es el dios que todo lo puede. Me desconcierta un suceso. Creo que no estuvo en la boda del año ­no vi su mirada escrutadora entre los invitados­; esta ausencia debiera preocuparle profundamente al ilustre padrino (Don Giuseppe). Quizás fue un lapsus porque siempre queda alguien fuera, son los inevitables olvidos­ que puede ocasionarle futuros problemas, porque usted es como el hada de negro de la Bella Durmiente. Esta hada no fue invitada al bautizo de la princesa y, por la omisión, castigó a la tierna heredera con un pinchazo de aguja de hilar que le mantuvo con Morfeo cien años. ¿Qué puede pasarle a la jovencita Ana Aznar Botella si algún día ­no lo quiera Dios­ tiene un conflicto conyugal? El juez Garzón, es decir usted, no le solucionará el problema por no haber estado entre los elegidos del Escorial. El antiguo presidente del Gobierno cometió el error de no nombrarle ministro y lo estamos pagando todos. ¡Qué cruz! Y el mundo en silencio sin quejarse de su tremenda autoridad. Por cierto, ¿quién le otorga esa autoridad? El resto de jueces parece ser que no se han enterado de las posibilidades de su cargo, sólo usted ha caído en ese huevo de colón que es ser juez y estar siempre de guardia ­o en guardia­ porque para lograr la perfección de su oficio no puede permitirse ni una cabezadita de sueño, no sea que llegue el tema de su vida y lo pierda. ¡Qué humildes ­o incompetentes­ son el resto de sus compañeros! No se comen una rosca. Lo que de verdad me inquieta es que ha conseguido obnubilar al planeta. Increíble, usted ha sido propuesto para el Premio Príncipe de Asturias y, además, para el Premio Nobel de la Paz. En fin, cada día estoy más desorientada y no quiero decirle el ave simbólica. Pobrecita paloma blanca, que despistada vuela... Me pregunto quién será el seleccionador de estos eventos. Hasta en los galardones internacionales hay irregularidades. Quizá le convendría entrar en ese universo para investigar. Mientras, yo, como habitante del País Vasco, puedo decirle que estamos preocupados por su ingerencia y, más preocupados aún, por la rapidez con que se cursan sus ordenes. Creo que el futuro político de nuestra tierra también pasa por sus manos ­este es un detalle que no habíamos tenido en cuenta­, al fin, nosotros, los que vivimos aquí, somos meros residentes de una tierra que ha aprendido a sufrir a golpes indiscriminados. Somos los eternos sufridores y no tenemos un juez como usted de omnipotente que nos saque de este atolladero sin salida. Siga por ese camino y llegará a lo más alto del firmamento. Después de usted, sólo Dios. Que Él le conserve el poder el tiempo que considere oportuno. Con mis respetos.

 

Fuente: Carmen Torres Ripa, en el diario Deia.

LOS ERRORES DE GARZÓN

               No es la primera vez que el juez Garzón se enreda con errores de bulto en el campo de lo procesal en famosos casos judiciales donde el magistrado busca u obtiene el mayor de los protagonismos posibles, y en este momento en plena campaña de aspiración al Nobel de la Paz. Por ello la confusión y errores cometidos por el juez en el proceso de suspensión cautelar de Herri Batasuna y las medidas adoptadas en este procedimiento están creando un ambiente de inseguridad jurídica, de conflicto de poderes y de la mayor confusión, con el riesgo de anulación de actuaciones iniciadas y de interferencia con el otro procedimiento abierto para la ilegalización de la coalición. ¿Por qué Garzón no ha imputado ni actuado contra cada uno de los dirigentes de Batasuna, cuando es a lo que le obliga la vía penal que ha escogido para la suspensión cautelar de esta organización a la que acusa de ser el brazo político de ETA? Su obligación es actuar contra todos y cada uno de los dirigentes de Batasuna, pero Garzón no lo hace porque, en primer lugar, perdería la competencia del caso en favor del Tribunal Superior del País Vasco o del Tribunal Supremo, por el aforamiento de los dirigentes batasunos, y ello acabaría con el protagonismo de Garzón en la carrera planteada con los otros poderes e instancias (Fiscalía General, Gobierno, Parlamento y Tribunal Supremo de Justicia) en pos de la ilegalidad de la citada organización. Asimismo, se tienen dudas de que el auto y el alegato de Garzón usado para la suspensión de la coalición tenga pruebas suficientes para imputar uno o a uno o globalmente a la actual dirección de Batasuna. De ahí la resistencia de Garzón a pasar al capítulo de las imputaciones personales en vez de quedarse apalancado en la suspensión, y de paso con el estrellato de la prohibición de las manifestaciones pro Batasuna con autos confusos que podrían afectar en algún caso a los derechos fundamentales de manifestación, como lo han subrayado juristas y medios informativos como el diario El Mundo. Autos confusos como el que luego ha tenido que rectificar el propio Garzón para modular la suspensión de Batasuna y no suspender, con ella, su actividad para poder recibir las notificaciones del proceso abierto de ilegalización por iniciativa política y fiscal. Autos que nos recuerdan otros espectaculares fiascos del famoso juez, como el "caso Nécora" o los recursos aceptados contra sus actuaciones en otras instancias superiores de la Audiencia Nacional, del Tribunal Supremo de Justicia o del Tribunal Constitucional, sin olvidar aquel salto mortal con el que pasó de decir que González era el "mister X" de los GAL a ser su número dos en las elecciones de 1993 en la lista por Madrid o la conspiración que se inventó y que desestimo el Tribunal Supremo contra compañeros suyos a los que pretendió procesar. Unas elecciones, las de 1993, en las que Garzón aspiraba a ser biceministro de Justicia e Interior, cargo que luego le birló Juan Alberto Jurado Belloch Julbe y que le negó González. Motivo por el cual Garzón regresó a la Audiencia Nacional, donde reabrió los dossieres de los GAL. Ahora, desde otra posición y sin cuidar el ámbito procesal (recuérdese el caso del presunto buque de la droga, Privilege) como debiera, el famoso juez da la impresión de que está más cerca del poder ejecutivo que del judicial y hace y deshace a su placer en el proceso contra Batasuna, pero sin abordar la imputación de sus jefes, que es a lo que le obliga el proceso penal. ¿A qué espera? Pues imaginamos que a aumentar su actual cota de notoriedad. Ayer se abrió otro conflicto de competencia con el Parlamento vasco porque la Cámara de Vitoria deberá suspender al grupo parlamentario de Batasuna y pasar sus diputados al grupo mixto, pero los servicios jurídicos de esa Cámara se preguntan otra vez por qué Garzón no actúa contra los jefes de Batasuna. A lo mejor la Fiscalía General debería actuar en este caso, si no quiere perder credibilidad en todo este procedimiento que se va enredando de muy mala manera política, jurídica y procesal.

 

Fuente: Pablo Sebastián, director del periódico La Estrella Digital.

 

QUERELLA CONTRA GARZÓN

               El Gobierno vasco presentará ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo una querella criminal por prevaricación contra el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, al considerar que sus autos son «injustos, menoscaban la competencia» del Ejecutivo autónomo y abocan a una expulsión «indiscriminada y arbitraria» de Batasuna, «de graves limitaciones al ejercicio del derecho fundamental de reunión y manifestación». La resolución del Gobierno de Ibarretxe fue adoptada esta mañana por el Consejo del Ejecutivo, según anunció el portavoz, Josu Jon Imaz en una rueda de prensa al término de la reunión. Imaz explicó que el magistrado ha podido cometer este delito de prevaricación al dictar las medidas recogidas en el auto de suspensión de actividades de la plataforma abertzale. El Gobierno vasco estima que las decisiones relativas al ejercicio del derecho fundamental de reunión y manifestación que Garzón ha ido tomando mediante autos, «que ha ido corrigiendo sucesivamente», suponen «una restricción infundada e ilegítima de las normas aplicables del ordenamiento en vigor y contradicen palmariamente la interpretación que sobre las limitaciones impone la Convención Europea de Derechos Humanos, a las que se encuentra vinculada». Según explicó el portavoz gubernamental, esa «vulneración» es «patente», porque se está llevando a cabo «fuera de los cauces legales y sin observancia de las garantías mínimas establecidas para proteger un derecho fundamental que es básico para una sociedad democrática, ya que es esencial para la formación de una opinión pública libre». El Consejo de Gobierno estima que la actuación de Garzón ha generado una situación de «inseguridad jurídica», ya que «no sólo vacía de contenido las atribuciones que la legislación vigente confiere al Departamento de Interior como autoridad gubernativa, sino, lo que es más grave, supone una expansión desorbitada de los efectos del auto de suspensión de Batasuna a personas y colectivos que no están encausados en los procesos ni tienen que ver con esa organización». «Hasta tal punto que no sólo crea una evidente confusión, sino que incrimina a la mayoría de la sociedad vasca, que, si bien ni comparte ni aprueba la opción política de esa organización, Batasuna, rechaza su ilegalización y los excesos en que ha incurrido el magistrado de la Audiencia Nacional», agrega. Para el Ejecutivo de Ibarretxe, Garzón está llevando a cabo una «retorsión del derechoK consistente en adoptar resoluciones «al margen de dichos procedimientos judiciales», por lo que «ni está ni puede estar justificada para el buen fin de los mismos».

Fuente: Diario La Razón.

EL JUEZ (GARZÓN) Y SATANÁS

               Tengo la sensación de que hoy voy a escribir un artículo incómodo, un texto que puede producir más rechazo que aceptación. Se trata de reflexionar sobre la decisión de un juez de la Audiencia Nacional acordando la suspensión cautelar de las actividades de Batasuna y prohibiendo cualquier manifestación referida a ese partido.Ambas resoluciones judiciales han sido aplaudidas con un consenso casi unánime, su señoría ha sido alabada por su valentía, y sólo unos pocos alzan la voz para opinar que las formas empleadas son de dudosa legalidad (...).Según ha advertido este periódico en sucesivos editoriales, no se entiende que el juez haya suspendido durante tres años a Batasuna por su responsabilidad en graves crímenes contra la Humanidad, como organización integrada en ETA, y hasta el momento la acción penal no esté dirigida contra los dirigentes de la coalición abertzale «aunque el juez perdiera de esta forma protagonismo al tener que elevar la causa al Tribunal Supremo». Si esto fuera así -parece que lo es-, la decisión del juez sólo resultaría explicable por dos razones: o porque sabe, o debe saber, que los miembros de HB son aforados, en cuyo supuesto, carecía de competencia, pues es al Tribunal Supremo, o, en su caso, al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, a quienes correspondía la decisión -con lo cual la nulidad de actuaciones planea sobre la causa-; o porque en la iniciativa judicial hay elementos ajenos al Derecho (...).En sus enseñanzas, Hobbes nos aconseja creer únicamente en la fuerza, no en la virtud. De ahí su máxima de que «los tratados que no se apoyan en la espada son pura palabrería». El Estado-Juez está perfectamente legitimado para combatir el terrorismo, pero sólo a condición de que no haga suyo el lema del viejo Leviatán de que todo está permitido. No todo vale; tampoco a la hora de aplicar la justicia. Está bien que los jueces encuentren la forma de terminar con quienes hacen del terrorismo su profesión y todos los comentarios a esas actuaciones judiciales habrían de ser favorables; sin embargo, me preocupa que cale la mentalidad de que frente a ese mal y sus demonios no hace falta que el juez respete la ley, en general, ni sus normas, en particular.

Fuente: Javier Gómez de Liaño y Botella, magistrado, en El Mundo.

¿GARZÓN EN PANAMÁ?

               Hay una práctica neocolonialista, dice Sánchez, ‘‘tanto en lo periodístico como en lo judicial’’. Anota, para ejemplificar esas actitudes, en el terreno judicial, que ‘‘Baltazar Garzón se está proyectando internacionalmente a costa del desgraciado dictador de Chile, Augusto Pinochet, que fue puesto por Estados Unidos, en 1973, para que defendiera los intereses de multinacionales como la ITT o ¿es que nos hemos olvidado?, ¿nos hemos olvidado de la defensa de Pinochet a los intereses de la minería británica?, ¿quién le hace el boicot al presidente Salvador Allende? Entonces, ahora, Pinochet es la bestia maldita... ¿Por qué Baltazar Garzón no se mete con los norteamericanos y los británicos?’’. Más información en LA DELINCUENCIA CORROMPE.

EL JUEZ HUEVÓN

               Dice el auto de Garzón que suspende la actividad de Batasuna: «El control ejercido por Herri Batasuna sobre Euskal Fondoa es la causa de que los fondos que gestiona esta asociación se pongan al servicio de proyectos mercantiles y/o de negocios de ETA». Euskal Fondoa es una asociación que se encarga de los proyectos de cooperación de 70 municipios vascos. Su equipo directivo está presidido por Rosa María Ostogain, alcaldesa peneuvista de Berriz, y tiene como vicepresidenta a Ana Urchueguía, alcaldesa socialista de Lasarte. Cuenta además con un tesorero del PP. Probablemente los lectores recuerden las recientes protestas de la señora Urchueguía, quejosa de que sus convecinos abertzales de Lasarte la acosan sin parar. Imagino que su presencia en la dirección de Euskal Fondoa les bastará para deducir que Garzón ha patinado. Urchueguía, muy enfadada, ha desafiado al juez a que señale un solo epígrafe proetarra en su contabilidad. Garzón ha metido el cuezo, sin duda, pero no basta con constatarlo. Conviene preguntarse cómo puede ser que un juez tan importante meta en un auto de tanta relevancia una acusación tan rematada y ridículamente falsa. La respuesta es sencilla: una cosa así puede suceder porque el mencionado juez es un frívolo. Ha recogido una imputación injuriosa que un grupo maccarthista formuló hace tiempo en Internet y la ha dado por buena. Sin contrastarla. Con un par (de huevos). Con ese mismo par que algunos periodistas tanto le celebran. Los hay que se toman este patinazo a chirigota. A mí, maldita la gracia que me hace. No me resulta nada chusco comprobar con qué desenfadada alegría alimenta Garzón el fuego de sus hogueras de inquisidor. Me podría haber parecido risible que, en su desmelenado afán por acusar más y más rápido que nadie, haya dado en tildar a doña Ana Urchueguía de agente de ETA. Pero se me hiela la sonrisa apenas esbozada cuando pienso que, de no haber contado con ella como vicepresidenta y con un miembro del PP como cajero, Euskal Fondoa podría estar ahora mismo pasando un trance de aúpa, con sus planes de cooperación en Nicaragua, El Salvador o el Sáhara Occidental frenados hasta nueva orden. No, no tiene nada de divertido que haya un juez, cuyas acusaciones, lanzadas a voleo sin rigor alguno, sean tratadas por los medios informativos como dogmas de fe y esgrimidas por el Gobierno cual pruebas incontestables. Aunque todo pichichi sepa (y proclame en privado) que al juez de marras no hay por dónde cogerlo, si se exceptúa el plumaje de pavo y la cartera. No tiene la menor gracia. Al contrario, es como para echarse a temblar.

Fuente: Javier Ortiz Estevez, periodista, en el diario El Mundo.

EL ALMA DEL VILLANO

               Se cuenta en un libro ya olvidado que pasadas siete veces siete generaciones desde el aciago día de la expulsión del paraíso, el hombre, harto, desesperado por el mucho esfuerzo que tenía que hacer para sobrevivir, se presentó ante Dios y empezó a llorar y a implorarle que le enviase a alguien que le ayudara a trabajar la tierra, porque él ya no podía más. «Pero ¿acaso no tienes burros y bueyes para hacerlo?», le contestó Dios. «Tienes razón, Dios, señor padre nuestro, pero encima del arado tenemos que estar nosotros los hombres empujando como condenados y los burros no saben podar las viñas ni consiguen aprender a ordeñar las vacas. Así que antes de tiempo nos volvemos viejos por el cansancio y nuestras mujeres se marchitan y a los veinte años se han ajado». Dios, que es tan bueno, fue presa de compasión y dijo con un suspiro. «Veré de crear una criatura que pueda descargaros de vuestro peso». Luego corrió a ver a Adán. «Oye, Adán, hazme un favor; levántate la camisa que tengo que sacarte una costilla que me hace falta para un experimento». Pero Adán empezó a llorar. «Señor, piedad, que ya me sacaste una costilla para crearme mi esposa Eva, la traidora. Si ahora me quitáis otra costilla, no tendré bastante para enjaularme el estómago y se me saldrán todas las vísceras como a un capón degollado». «Tú también tienes razón», masculló el Señor rascándose la cabeza. En ese momento pasó por allí un burro y le inspiró una idea a Dios. Hizo un gesto imperativo hacia el burro, que de pronto se hinchó. Pasaron nueve meses y la barriga del animal estaba a punto de estallar. De pronto, con gran estrépito, el burro se tiró un pedo tremendo con el que despidió de su vientre a un villano apestoso. Éste se quejó inmediatamente de lo mal que lo trataba su amo y de que carecía de cualquier derecho. Reclamó tener alma. Dice Matazone (que quiere decir guasón): «Tú, villano, no puedes tener alma porque has sido parido por un burro». Sería, además, mucho peor para él. Sostiene Bonvesin de la Riva (en su «Rispetto tra l anima e il corpo»). «Da gracias a Dios, alma, por no tener trasero, porque te lo rompería a patadas; eres mi plomo, no puedo volar porque tu peso me abruma». ¿Por qué este rechazo del alma? Porque es el mayor chantaje que el amo puede utilizar contra nosotros. En un momento de desesperación, uno puede llegar a decir: «Me da igual, hay que tener dignidad, le voy a asestar un navajazo a ese cabrón de amo». Pero el amo y el cura dirán: «¿No! ¿Quieto! Pronto estirarás la pata e irás al paraíso por lo desgraciado que has sido». El amo lo tiene peor. Recuerda lo del camello y el ojo de la aguja. Yo soy el amo, te aplasto, te exploto y te arranco el alma para vivir en mi pequeño paraíso particular. Pero mejor será tu suerte pues, una vez que hayas muerto, tendrás el paraíso todo entero. ¿Después, es cierto, pero por toda la eternidad! El villano no sabía qué cosa hacer y consultó con un ángel comarcal y hasta llegó a pedir consejo al mismísimo Adán, que se tocaba la costilla mutilada mirando con enojo a Eva, la traidora. Adán le dijo con aspereza. «¿O burro, o Lázaro!». «¿Qué quieres decir?», preguntó el villano. «Muy sencillo, que le pidas a Dios que te haga burro, como tu padre, o te resucite como a Lázaro. Estudia la sinopia del cementerio de Pisa en la que se representa la resurrección de Lázaro». (Sinopia es el esbozo que precede a un fresco). A no ser, pudo pensar Adán, que Don Garzón haya prohibido la representación para impedir que el entorno de ETA aprenda las técnicas de la representación. Con un simple autillo se puede cargar el fresco de Pisa. Hasta el propio Adán era consciente de la infinita audacia de los elegidos, sobre todo cuando se creen ejecutores de la justicia universal encarnada en su arbitrariedad. La pasión de mandar y corromperse cuenta de antemano con la pasión de sumisión y servidumbre.

Fuente: Joaquín Navarro Estevan, magistrado, en el diario La Razón.

BALTASAR CHE GARZÓN

 

               Isabelita, cariño, he tenido noticias de Luis Federico Gimenes Dos Santos. ¿Nunca te he hablado del famoso radiofonista carioca? Está afincado en Bogotá, pero ha viajado mucho por la Madre Patria, conoce su Inadministración de Justicia, a Baltasar Garzón. Me ha mandado una joya del periodismo de investigación colombiano, un reportaje (o publireportaje) publicado en la revista Cambio sobre la estrella de la judicatura española, Garzón, de campesino a frustrado pastor de la Santa Madre Iglesia. Vida mía, disculpa la crudeza de las palabras. Pero ¿cómo estás de bragas, pantys, cucos? No te conviene leer esta crónica si nada más usas tangas de Medellín. Necesitas ponerte bragas de principios del siglo pasado, cuanto más grande mejor, y ciento por ciento de algodón. El reportaje de Plinio Apuleyo Mendoza (la réplica colombiana de Pilar Urbano) es para mearse de risa. El reportaje (cuento) empieza diciendo: “Baltasar de niño fue campesino. Junto a su padre aprendió a regar de madrugada, a recolectar aceitunas (de Jaén), a conocer las nubes, los vientos, la hora sin necesidad de reloj. Aunque era un niño aventurero y díscolo, y pendenciero, su sueño era consagrase a Dios, ser cura. Pero no un sacerdote de pueblo, sino prelado de la Santa Sede o misionero en la selva brasileña, en África, en Cachemira. Baltasar ingresó en el seminario de Baeza. Pero no terminó ordenándose porque le fascinaban las muchachas, las hembras en los trigales, a las cuales las atrapaba por las trenzas. Era incapaz de ser casto. La otra razón estuvo ligada a la revolución del mayo francés. Embrujado por cuanto sucedía en París, en 1968, se convirtió en un devoto de la izquierda más radical europea. Desechada la idea de convertirse en un siervo del Señor, descubrió su verdadera vocación en el colegio de San Felipe Neri, donde un día escuchó hablar al padre de uno de sus compañeros. El hombre era juez y hablaba de su profesión con un fervor iluminado: “Oficio grande, independiente –decía-, sin más compromiso que con la justicia”. Garzón, cuando aún no había cumplido los diecisiete años, exclamó: “¡¡Quiero ser juez!!”. No sólo encontró su verdadera vocación, sino la única novia de su vida, Yayo. Linda historia para una de esas almibaradas telenovelas donde el amor triunfa por encima de las innumerables zozobras. Todo empieza con una zarzuela. Yayo (alumna de un colegio de monjas) es su pareja. La ha visto los domingos en misa, y le gusta tanto que, al verla bailar, queda paralizado. Semanas más tarde, Yayo, le dice: “¿Quieres ser mi novio?”. Desde entonces hace todo lo posible por no perderla. Baltasar no tiene un céntimo. Busca toda clase de oficios para sufragar los viajes para ver a Yayo. Madruga, viaja de noche, hace autostop, duerme sólo tres horas, le escribe cartas... Por fin consigue la bendición de ambas familias para formalizar el noviazgo. Se casarán cuando Garzón haya terminado la carrera de derecho. Para entonces, es un hombre de izquierda hasta la médula, devoto de Marx, promotor de huelgas y manifestaciones. Decide hacer oposiciones a la judicatura. Durante dos años estudia leyes, memoriza decretos. Barbudo, con larga melena, soporta en