El todopoderoso Álvaro Uribe Vélez ha fracasado. Durante tres años el cibersicariato parauribista dirigido por Carlos Escobar Marín me ha sometido a una brutal campaña de guerra psicológica. Múltiples perfiles difamatorios en las redes sociales para desacreditar mi testimonio sobre la impunidad del paramilitarismo en la cúpula política. "Homosexual", "proxeneta", "buscado por la policía española", "socio de Pablo Escobar Gaviria", "condenado en Costa Rica por narcotráfico", "solicitado en extradición por el FBI", "asesino del GAL", "reportado por la Interpol como pedófilo", "estafador del Banco Halifax", "ex convicto por difamación". ¿Qué no han dicho estos bandidos para destruir mi honor? Pero Álvaro Uribe Vélez eligió para su tormento a un alumno del KGB en Argelia cuando militaba en la Independencia de Canarias. Tres años buscando a ciegas a los criminales; tres años rastreando pacientemente a centenares de twitteros parapetados en el anonimato hasta identificar y localizar a los principales esbirros del cibersicariato. Tres años hasta demostrar la indubitada vinculacion de Álvaro Uribe Vélez.