Contra viento y marea mi página (a través de los dominios agenciabk.net, rafaelsanchezarmas.com y agenciabk.com) ha cumplido veinte años en el ciberespacio. Ha sufrido toda clase de sabotajes, pero ahí continúa sin posibilidad de desaparecer para desgracia de la mafia parapetada en el presunto Estado de Derecho (digo presunto y no forajido para no culpar a los funcionarios honrados).


Todo comenzó a principios de la década de 1990, cuando un miembro de la Organización de Usuarios de la Justicia (cuya presidencia ostenté hasta 1998) me habló de la posibilidad de publicar nuestras denuncias a través de internet. Me pareció una quimera, sin embargo, poco a poco tomó cuerpo la idea, máxime como alternativa a la censura de la prensa timocrática.


Desde finales de 1993 el perriodismo tanto de Barcelona como de Madrid nos cerró las puertas. En vez de echarnos a llorar por las esquinas continuamos publicando boletines informativos sobre la corrupción político-judicial. En 1995 dimos un salto cualitativo, y toqué en la puerta del periódico vasco EGIN, clausurado irregularmente tres años después por el verdugo del pueblo vasco Baltasar Garzón Real, aquel juez "estrella" finalmente estrellado:


"Querido Emilio"... Garzón y sus negocios con el Banco de Santander.


La mafia político-judicial echó mano de sus lacayos mediáticos con la vana intención de desprestigiarme por escribrir regularmente en el periódico EGIN. No se conformaban sólo con cerrarme sus puertas; deseaban aniquilarme informativamente. En 1998 consiguieron su propósito tras la clausura judicial del periódico vasco EGIN acusado de ser el "brazo informativo" de ETA. Diez años después el Tribunal Supremo de Justicia anuló la decisión de Baltasar Garzón Real, pero el daño ya estaba hecho.


Clausura del periódico EGIN y muerte de mi madre. Puse rumbo a Panamá donde intenté abrir otra ruta en la guerra contra la mafia y la injusticia desde la Fundación Ciudad del Saber. La Universidad del Istmo y la Escuela Nacional de Policía de Colombia "General Santander" pusieron su granito de arena, pero no contábamos con las presiones a la presidenta de Panamá Mireya Moscoso Rodríguez. Rechazaron nuestra petición de domiciliar el Centro Internacional de Criminología (sucesor de la Organización de Usuarios de la Justicia) en la Ciudad del Saber. Después de denunciar yo públicamente en el IX Simposio Internacional de Criminalística e Investigación Criminal (convocado por la Escuela Nacional de Policía "General Santander" en Bogotá) los tejemanejes de las Fuerzas Armadas ecuatorianas como importadores de bebidas alcohólicas desde Panamá hasta convertirse en proveedores únicos del comercio interior ecuatoriano, un antiguo socio del "loco" Abdala Bucaram Ortiz, refugiado en Panamá, recibió una paliza por haberme informado.


Tras aquel suceso ocurrieron más contratiempos, como la "advertencia" de alguien en Costa Rica si yo continuaba hurgando en la vieja herida del "Caso Chemise" (un turbio asunto de narcotráfico y asesinato donde presuntamente estuvo involucrado el ex presidente José María Figueres Olsen, hijo de "Don Pepe", José Figueres Ferrer, también ex presidente de Costa Rica e hijo de los emigrantes catalanes Mariano Figueres Forges y Francisca Ferrer Minguella). España, Panamá, Costa Rica... Problemas por todas partes. Mi página agenciabk.com subió como la espuma. En algún momento tuvo más de 10.000 visitas diarias. Me gané la confianza de varias instituciones académicas como conferenciante. Pero la mafia no me dejaba a sol ni a sombra. En el año 2004, tras un nuevo "contratiempo" en Venezuela, donde estaba investigando la masiva emigración a España de gente de todas partes con pasaporte falso venezolano, y una confidencia sobre narcotráfico "bolivariano", una noche me atacaron a modo de "aviso" varios sicarios marcándome ligeramente la cara con una navaja; no quisieron matarme. Rodríguez Zapatero acababa de llegar a la Presidencia del Gobierno de España. Mi enfrentamiento con la Embajada española en Caracas coincidió con el primer sabotaje grave a mi página agenciabk.com. De repente mi proveedor español de internet sin mediar ninguna resolución judicial (en aquella época las relaciones contractuales entre proveedores y clientes estaban en matillas gracias a una impune laguna jurídica) me impidió acceder al panel de control y por lo tanto seguir con mi actividad cibernética. A toda velocidad registré el segundo dominio agenciabk.net y a empezar de cero. Dejé de aparecer en google y demás buscadores. Más de seis meses después recuperé el dominio agenciabk.com pero ya estaba desactualizado. De más de 10.000 visitas diaria apenas llegaba a varios centenares. La "Operación Bozal" había sido un éxito.


Registré el tercer dominio rafaelsanchezarmas.com desde un proveedor colombiano para contrarrestar un nuevo sabotaje en España, pero a raíz de mi enfrentamiento con el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en el año 2009, con Rodríguez Zapatero en el Gobierno de España, cambié de proveedor (después de no pocos problemas porque los colombianos olfatearon mi estrategia para salvar un posterior boicot o sabotaje) a un proveedor español. En el año 2011, cuando ya estaba presentada la demanda contra el Ministerio de Asuntos Exteriores de España por los sucesos de Cartagena de Indias, escribí en mi página: "Uribe, arrieros somos"... (no terminé la consabida frase por razones obvias). Empecé a hablar de paramilitarismo, y el cibersicariato parauribista orquestó la más brutal campaña de terrorismo psicológico (injurias, calumnias, amenazas de muerte, espionaje, coacciones a mi nuevo proveedor español de internet para forzarlo a suspender el alojamiento de mi página, sabotaje a mi cuenta en twitter, registro en España del dominio rafaelsanchezarmas.es suplantándome con fines denigratorios). Las redes sociales al servicio del crimen por la falta de control.


Paralelamente a los narcoparamilitares colombianos, un testaferro de DON Jerónimo Saavedra Acevedo, alcalde de Las Palmas de Gran Canaria y secretario regional del PSOE de Rodríguez Zapatero, me denunció en la Jefatura Superior de Policía de Canarias con la vana intención de eliminar mi página y ser condenado judicialmente. Para ese propósito se fijaron en la jueza-diputada de Podemos (mearnos de risa) Victoria Rosell Aguilar, precisamente compañera de alcolba del ex jefe de Prensa del PSOE en Canarias y sobrino de Pedro Sosa Santana, detenido, en 1998, presuntamente por un delito de pedofilia. En esta ocasión la "Operación Bozal" fracasó estrepitosamente.


Durante semanas, meses, años, hasta 2014, investigué pacientemente quiénes estaban detrás de los perfiles anónimos del cibersicariato parauribista. Identifiqué y localicé a muchos, sobre todo al principal bandido (condenado en EEUU; buscado en Venezuela por sabotear el servicio informático de PDVSA y demandado en Colombia por sus antiguos colaboradores). Nombres, fotografías, evidencias de su relación con el número 82 del narcotráfico colombiano (según un informe de la Defense Intelligence Agency). Descubierto y derrotado el cibersicariato, anulado el aluvión de perfiles denigratorios con mi nombre, principalmente en twitter y google, a finales del 2014 abrieron en wordpress.com otra cuenta publicando la calumnia de mi "condena" a 26 años de cárcel. Increiblemente mezclaron al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que, por omisión judicial desde entonces, se ha convertido en cómplice de esa calumnia y que ha provocado mi reclamación contra España por Responsabilidad Patrimonial del Estado. La primera parte, en vía administrativa, ya ha concluido. Ahora empezará la segunda en los tribunales de justicia hasta previsiblemente llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. ¿Cuántos años tardará este proceso? ¿Diez? ¿Quince? ¿Estaré vivo cuando termine? Es la estrategia de la mafia, forzar los tiempos para derrotarme en vida. ¡Pero! Que miren bien mi foto publicada hace medio año en Facebook. No lo hice por vanidad, sino para darles un disgusto. En internet circula una fotografía mía sacada en el 2009, cuando, tras declararme en huelga de hambre en tres ocasiones, por los sucesos de Cartagena de Indias, apenas pesaba 59 kilogramos, un cadáver andante. Sólo en tres años, desde mi fotografía en el Documento Nacional de Identidad fechado en el 2006, había envejecido más de veinte años. En la foto del 2009 parecía el padre del de la foto del 2006. El cibersicariato paramilitar colombiano estuvo haciendo mucha fiesta durante mucho tiempo con la foto de los 59 kilos de peso. De ahí la publicación hace medio año de mi fotografía medio desnudo. A pesar de mis casi 70 primaveras, nadie me echa más de 60 añitos. Una satisfacción grande para quienes me contempla y una desgracia muuuy grande para los cibersicarios. De la Fiscalía General de Colombia no hablo porque apesta. Desde hace dos años me han escrito tres funcionarios diferentes y ninguno con nada claro. Sólo me repiten la invitación de viajar a Colombia para denunciar allá mi calvario. ¿Viajar a Colombia? No quiero morir tan joven.


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RAFAEL SÁNCHEZ ARMAS

AGENCIA BK DETECTIVES ASOCIADOS

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