COLOMBIANOS EN ESPAÑA

El nuevo presidente colombiano dispone de poco tiempo para pacificar a un país que se viene abajo. Sin embargo, debería hacer un esfuerzo extra para detener la delincuencia común que ha exportado a varios países, fundamentalmente España. La buena gente colombiana no merece que un día sí y otro también se publiquen titulares con las fechorías de sus compatriotas, que tienen ya en su haber cifras espeluznantes de crímenes, robos, redes de prostitución y droga, extorsiones y contrata de sicarios. Hoy, los colombianos en España no están libres de sospecha, pierden sus puestos de trabajo simplemente por su nacionalidad y son mirados como si se les estuvieran cacheando con los ojos. Uribe anda sobrado de problemas. Pero, entre los más graves, debe afrontar la pésima imagen que, hoy, tienen sus súbditos. No le queda más remedio que trabajar para que el grano quede a salvo de la paja.

Fuente: Pilar García-Cernuda Lago, en "La Razón".

INMIGRACIÓN CLANDESTINA EN ESPAÑA

Los hechos son tercos y acaban imponiéndose a los desvaríos bobalicones o interesados. No quedan tan lejos aquellos tiempos en que muchos paladines de nuestra progresía militante defendían la política de puertas abiertas -de par en par y sin portero- para cuantos extranjeros decidieran sentar sus reales en España. Ya que aceptábamos agradecidos la llegada de capitales en beneficio de nuestra economía, lo mismo debería ocurrir con el trabajo, y en eso, aunque por distintas razones, coincidían gentes de buen corazón, constructores y agricultores interesados en la mano de obra barata y, curiosamente, muchos devotos la antiglobalización, sea de la rama pacifista, sea de la especializada en desórdenes públicos. Y como relacionar la inmigración incontrolada con el aumento de la inseguridad ciudadana pecaría de insolidario, lo mejor para el discrepante sería ejercer su derecho democrático a callarse. Al sacrosanto argumento de la solidaridad se sumaba el recuerdo tergiversado de nuestra emigración a América y, sobre todo, a Centroeuropa. Lo que no se decía -ni se dice- es que ni en Alemania, ni en Suiza, ni en Francia, por citar sólo algunos de los países de acogida, hubo jamás bandas de españoles dedicadas a reventar pisos, atracar bancos, difundir drogas, pedir limosna, acogotar a los clientes de los cajeros automáticos y asaltar transeúntes. Vaya una anécdota. Por aquel entonces me tocó visitar varias prisiones alemanas por encargo de nuestro Ministerio de Justicia. En todas pregunté si había algún español y en todas recibí respuesta negativa. Hubo incluso un director que me ofreció a cambio dos presos colombianos. La comparación entre el fenómeno actual y la vieja emigración española no se sostiene. Ahora se pide, precisamente, que sólo vengan a España quienes cuenten con un puesto seguro de trabajo. En su defecto, el inmigrante será explotado, habrá de ganarse la vida al margen de la ley o se integrará en las redes de la criminalidad organizada. Los asesinatos por arreglos de cuentas han dejado de ser noticia. Más o menos como las muertes en carretera.Poco puede hacerse en las fronteras de Portugal y Francia, dada la libertad de movimientos de los ciudadanos de la Unión Europea (y de otros países que han firmado convenios con Bruselas). Las llegadas a puertos o aeropuertos permiten identificaciones y cuantificaciones, pero poco más. Y cuando se trata de las pateras procedentes de Marruecos, sabemos que todos sus ocupantes carecen de documentación y conocemos el número de los que fueron interceptados, pero ignoramos cuántos tuvieron éxito en la empresa. Hay aquí un silencio espeso que nos gustaría se levantase con algún cálculo oficial. Si detenemos cada año a decenas de miles personas en las costas andaluzas y canarias (hasta quinientos en un día), si las cifras de ahogados aumentan y si la corta travesía cuesta proporcionalmente más que un

Fuente: José Luis Manzanares Samaniego, magistrado, en "La Estrella Digital".

DELINCUENCIA Y EXTRANJEROS

El año que acaba de concluir se saldó con la trágica cifra de 99 personas asesinadas, sólo en Madrid. El 60 por ciento de estas víctimas eran extranjeros y en su mayoría murieron a manos de otros compatriotas. Aunque los datos se refieren a la comunidad madrileña, pueden extrapolarse al resto de las grandes aglomeraciones urbanas españolas con pocas diferencias. Es preciso, sin embargo, reducir el problema a su exacta dimensión, pues de los dos millones y medio de inmigrantes censados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística, que suponen el seis por ciento de los habitantes de España, sólo 15.000 extranjeros se encontraban recluidos en centros carcelarios por algún delito grave. Hecha esta precisión, no se debe ocultar que la sociedad española se encuentra enfrentada a un problema serio que puede tener graves consecuencias si no se ataja a tiempo. Es fácil mirar para otro lado mientras las principales víctimas de esta violencia nos sean ajenas, pero es una política, además de mezquina y profundamente insolidaria, que demuestra torpeza, tal y como se desprende de la experiencia de otros países europeos. Sin dudar del empeño y la profesionalidad de nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado, avalado por un elevado índice de detenciones y de resolución de los crímenes, lo cierto es que a medida que pasan los años se constata el aumento en España de la implantación de mafias extranjeras, con su inevitable rosario de muertes y otros delitos, sin que las continuas desarticulaciones y capturas de sus sicarios parezcan desanimarlas. Dominan el negocio de la prostitución, el tráfico de drogas a gran escala, el robo de automóviles de lujo. Pero, también, y es lo más preocupante, comienzan a dejar sentir su influencia en delitos prácticamente desconocidos hasta ahora en nuestro sociedad como la «protección» a locales de ocio, los «secuestros-exprés» y los robos con intimidación en el interior de domicilios. El principal problema con el que se encuentran nuestras autoridades a la hora de enfrentarse a este tipo de organizaciones delictivas es, precisamente, su carácter de extranjeras. Es decir, el núcleo principal de las redes está radicado en sus países de origen donde difícilmente puede llegar la acción de nuestra justicia. De nada vale desmontar una a una las mafias de prostitución rumanas, si luego son inmediatamente reconstituidas desde su sede exterior con el envío de nuevos sicarios. Y lo mismo reza para el narcotráfico colombiano o para las bandas kosovares que están especializadas en el asalto a polígonos industriales. Sin embargo, el reconocimiento de esta dificultad objetiva y el esfuerzo realizado con las últimas reformas de la legislación penal y de extranjería, no eximen al Gobierno de su responsabilidad. Hay que dotar las plantillas policiales previstas e invertir lo que sea necesario en medios para evitar un peligro que aun estamos a tiempo de conjurar, y frustrar el asentamiento de estos clanes mafiosos en una sociedad como la nuestra, que no está preparada para afrontar este tipo de delincuencia que se caracteriza por su extrema violencia y el desprecio hacia la vida ajena.


Ha hecho bien Esperanza Aguirre Gil de Biedman (presidenta del Gobierno Autónomo de Madrid) en pedir a los madrileños que acojan con simpatía a los inmigrantes. Es, en primer lugar, una muestra de solidaridad y de justicia. Después, de necesidad. Nos hacen falta para que nuestra economía prospere. Los madrileños tienen conciencia de lo que significan los inmigrantes para determinados oficios. Puertas abiertas, pues, para la inmigración, y mano tendida a los inmigrantes, sobre todo a los que vienen de América con la misma religión, el mismo idioma, la misma cultura, idénticas costumbres. A Esperanza Aguirre le ha faltado decir que sus Fuerzas de Seguridad perseguirán hasta la extenuación la inmigración ilegal y, sobre todo, la inmigración delincuente. Casi cien asesinatos en Madrid en 2003. Sólo 39 víctimas españolas y en la mitad de esos casos hubo también participación extranjera. Madrid sería hoy una ciudad idílica sin los inmigrantes delincuentes. La mayor parte de los robos, las violencias, los tirones, los asaltos a pisos y chalés, las violaciones y los secuestros a ellos se debe. No sólo nos cuesta un ojo de la cara a los madrileños la dedicación de las Fuerzas de Seguridad a tanta delincuencia y de los servicios de sanidad a tantos heridos, sino que se altera la tranquilidad ciudadana y se acrecienta el temor. Sí, pues, a la inmigración legal y controlada. No a la delincuencia. El nuevo Gobierno de Madrid, en lugar de recrearse en los cantos de sirena y los piadosos sermones ursulinos, debería emplearse a fondo en la lucha contra la delincuencia, en la defensa de la seguridad ciudadana.


Me ha gustado la reacción de Esperanza Aguirre. Conforme a su programa electoral, que prometía seguridad ciudadana, se ha dado cuenta de lo que significa la inmigración delincuente, tan odiada como querida la inmigración trabajadora y legal. La presidenta madrileña ha puesto en marcha un plan para colaborar con la Delegación del Gobierno, aportando todo lo que tiene. Esperanza Aguirre es la interlocutora elegida por el pueblo madrileño para defender los intereses de la ciudadanía ante el Ministerio del Interior. Las Fuerzas de Seguridad son las de todos. A la presidenta corresponde urgir al ministro del Interior, que además es de su partido, corresponde alentarle, reclamarle, exigirle atención preferente a un problema que agobia a los madrileños: el de la seguridad, fracturada ya hasta extremos alarmantes. Esperanza Aguirre ha tenido la sensibilidad de comprender enseguida que éste es un asunto que no admite demoras. Ha sabido aceptar las críticas y ha puesto en marcha un plan que ojalá dé pronto sus frutos en beneficio de todos. Si el Gobierno de la nación no atiende sus exigencias, Esperanza Aguirre podría organizar su propia policía autonómica para cumplir eficazmente con su programa político y dotar a los madrileños de la seguridad que exigen, hartos de tanto crimen espantoso, de tanto tironeo, de tanto atraco, de tanto desvalijamiento de pisos y chalés. Sé muy bien que el aplauso mío al plan de Esperanza Aguirre en este asunto es compartido por la inmensa mayoría de la opinión pública.


Conviene decir una vez más que la inmigración es beneficiosa para España y que los extranjeros que trabajan aquí deben disfrutar de todos los derechos. El español medio no es racista. Acepta con gusto al inmigrante legal sobre todo si es iberoamericano, ya que viene a trabajar entre nosotros con el mismo idioma, igual cultura, idéntica religión. Después, los datos aportan su frialdad y su tozudez. El 80 por ciento de los delitos que se producen en Madrid y Barcelona -asesinatos, homicidios, narcotráfico, prostitución, atracos con violencia, robos, tironeo, asaltos a chalés y pisos, etcétera, etcétera- corresponden a la inmigración ilegal, a la inmigración delincuente o a las mafias del Este o de alguna nación hispanoamericana. El hartazgo de una parte considerable de la población española es cada vez más evidente. Estremece que en no pocos casos cuando el ciudadano acude a denunciar un atraco o un robo a cargo de un inmigrante, la propia policía le dice: «Ándese con cuidado. Lo mejor es que no denuncie nada. Lo mismo va la banda y toma represalias». Estamos, en fin, fabricando a Le Pen. Así surgió en Francia. De pronto aparecerá en España un político ambicioso y oportunista que canalizará el descontento de los que sufren o han sufrido o temen sufrir a la inmigración delincuente. Y con un agravante. Francia dispone de una ley electoral moderna e inteligente. España, no. Con el sistema electoral español Le Pen tendría en el Congreso entre sesenta y setenta diputados. No se podría gobernar sin él. Estaríamos todos sometidos a su chantaje.

Fuente: Luis María Ansón Oliart, en "La Razón".

DELINCUENCIA SIN LÍMITES

El caso más sonado fue el de Nueva York, esta semana, donde una pandilla denominada la 'banda de Codwise' fue detenida por azotar la zona de Queens, por una gran cantidad de robos a apartamentos. En Chile, 56 connacionales se encuentran presos, entre ellos cuatro mujeres. Sin embargo, sólo el 10 por ciento por delincuencia común. Los crímenes por encargo, modalidad utilizada en Ecuador. Esta semana, cuando Nueva York y toda Colombia se enteraron de la detención en la Gran Manzana de la temible 'banda de Codwise', quedó al descubierto que la delincuencia común había sufrido un fuerte golpe en las áreas de Queens. Pero también quedó demostrado que los robos de apartamentos que se presentaban a diario en este condado neoyorquino tenían sello colombiano. La pandilla, que adquirió su nombre por la calle donde realizó sus primeros robos, fue desvertebrada con la captura de 35 de sus miembros. Sin embargo, la gran sorpresa de las autoridades fue descubrir que la banda estaba integrada por miembros de una misma familia. Además, todos provenientes de Cali. Este caso trajo a colación otros episodios en los cuales han estado involucrados colombianos en delitos cometidos en el extranjero. "El Pais" hace hoy un recorrido por diversos países en los que bandas integradas por colombianos han hecho estragos.

Fuente: EL PAÍS.

CAPULLOS DE ORUGA O PENDEJOS

El catálogo de asuntos pendientes y graves es largo. Quizás hoy, en razón de las circunstancias, toque hablar de inmigración: un asunto que no supo ver el felipismo, planteó mal el aznarismo y ahora, en pleno zapaterismo, se escapa de las manos (teóricamente) responsables. Cuál es la verdadera dimensión del problema? Nadie la conoce. Nuestros inmigrantes no están contados y lo mismo estamos hablando de tres que de cuatro millones de personas procedentes, eso sí, de cerca de un centenar de países y practicantes, en más o en menos, de una docena larga de religiones diversas. Mucho mosaico para tan poco suelo como el que, con su medio millón de kilómetros cuadrados, puede ofrecer España a sus visitantes. Rodríguez Zapatero, muy en su papel de amigable componedor, ha puesto en marcha una "regularización" que, en el supuesto de que llegue a regular algo, habrá producido antes de su total aplicación un "efecto llamada" que, sólo en su hipótesis, asusta en España e inquieta gravemente a nuestros socios en la Unión Europea. Mal asunto, dicen, si los países límite no son capaces de contener, u organizar, una riada que, después, afectará a los restantes socios comunitarios. Ni el confuso ministro de Interior ni el escaso titular de Trabajo están a la altura de las circunstancias y, tanto en éste como en otros asuntos esenciales, se echa a faltar un mínimo acuerdo entre el socialismo en el Gobierno y el PP en la oposición. Todo, como siempre, de mal en peor. La solución inteligente, especialmente para alguien cortito de fuerzas como yo vuelvo después de un trato intensivo con los médicos, sería la de refugiarse en el Cister o en algún otro piadoso lugar de recogimiento, soledad y paz; pero me temo que ya no sea posible. La abadesa del monasterio de Santo Domingo de la Calzada acaba de anunciar la intención de su congregación de vender el magnífico Monasterio de Casbas, en Huesca. Sólo quedan en él dos monjitas y es imposible su mantenimiento.

Fuente: Manuel Martín Ferrand, en "La Estrella Digital".

DENTRO DE DIEZ AÑOS NACIONALIZADOS

Ni por pateras (lanchas de motor) ni por los aeropuertos. El grueso de inmigrantes indocumentados que llega a España lo hace a través de alguno de los 90 pasos no habilitados que tiene la cordillera pirenaica. De ello da fe la Confederación Española de Policía que entiende que, de los 400.000 irregulares que han llegado a España en los últimos cinco meses, el 80 por ciento lo ha hecho por los Pirineos (rumanos, búlgaros y árabes), sólo un 3 por ciento en patera atravesando el estrecho de Gibraltar y, el resto, por avión. El portavoz de inmigración del sindicato, Rodrigo Gavilán, denunció que «Francia dirige nuestra política migratoria». Así, detalló que el 92 por ciento de los argelinos que se quedan en situación ilegal en España y el 42 por ciento de los marroquíes entraron con un visado turístico francés expedido en los consulados franceses en Argelia. Este documento, que les autoriza a una estancia legal en el país galo durante 45 días, les permite también atravesar el territorio español o sus puestos fronterizos al tratarse de un país Schengen. Gavilán destacó la «generosidad» de Francia para conceder visados turísticos a los nacionales de esos países. Sólo en un año ha tramitado 311.000, una cifra que contrasta con las del consulado español en el mismo país: autorizó sólo 21.000 en un lustro. El portavoz sindical advirtió que muchos de los marroquíes y argelinos que llegan a Francia acaban en España «empujados» por el país galo, «interesado en frenar el crecimiento de la extrema derecha y bajo la amenaza de una profunda crisis vaticinada por el FMI». «Francia bombardea a los medios de comunicación con el anuncio de un nuevo proceso de regularización en España para así desviar a los ilegales». En el programa «Herrera en la Onda», alertó de que la mitad de la población catalana será inmigrante dentro de diez años.

Fuente: Diario "La Razón".

CABALLO DE TROYA EN EUROPA

El think tank socialista cree que el 85 por ciento de los votos de los inmigrantes caerán en el cesto electoral del PSOE. Se trata, pues, de legalizar cuanto antes a la inmigración. Después vendrá la nacionalización para que tengan derecho a voto. Con esos sufragios, por ejemplo, Madrid comunidad votará socialista. Incluso Madrid capital podría llegar a hacerlo. Este año se nacionalizarán 50.000 inmigrantes. Se pretende triplicar la cifra en 2005. Mientras el Partido Popular se chupa el dedo y asume con delectación el papel de partido pardillo (PP) que le han asignado los socialistas, el Gobierno de Zapatero acelera su política inmigratoria. Algunas medidas como el padrón municipal suponen convertir a España en el gran coladero europeo, lo cual, caídas las fronteras, causa ya estupefacción y alarma en la Europa comunitaria. La inmigración necesaria es aceptada por todos. La inmigración con objetivos electorales significa facilitar la infiltración en Europa de bandas mafiosas, de delincuencia organizada. El 80 por ciento de los delitos que se cometen en Madrid y Barcelona corresponden a inmigrantes. Más de la mitad de los nuevos reclusos de nuestras cárceles son extranjeros. Las cifras, tan tozudas ellas, deberían poner a Zapatero las cejas de punta porque, con su nueva política inmigratoria, la delincuencia se multiplicará para desgracia general de los ciudadanos españoles. Al PP le falta nervio, carece de decisión, se queda en el debate del sexo de los gays y las lesbianas. No es capaz de movilizar a los europeos. Tampoco a los españoles. Salvo en el caso de la ley politizadora de los jueces, donde los "peperos" han reaccionado muy bien, todo es resignación, incapacidad para poner encima de la mesa, con un par de dídimos, los diez millones de votos que respaldan a los populares. La oposición se hace a cara de pantera de Java. Si no es así, el Poder se cachondea (vacila o bacila) con regocijo inextinguible de la blandenguería opositora.

Fuente: Luis Marían Ansón, en "La Razón".

COLOMBIANOS NARCOTRAFICANTES

"Cada 14 horas cae, en promedio, un colombiano por tráfico de drogas en España. Así se desprende luego de conocerse que un total de 616 colombianos fueron detenidos en ese país por narcotráfico durante el año 2004. El dato, contenido en la Memoria 2004 de la Fiscalía Antidrogas de España, implica un aumento del 22 por ciento en las detenciones de colombianos con respecto al año 2003, cuando fueron arrestados 503 compatriotas. Los colombianos ocupan el segundo lugar en la lista de nacionalidades extranjeras con mayor número de detenidos por tráfico de drogas en el 2004, con el 12,7 por ciento de ese total. El primer lugar es para Marruecos, con 1.964 detenidos: el 40,6 por ciento de todos los extranjeros capturados por narcotráfico en España durante el 2004. Y la razón es que de ese país proviene casi todo el cannabis que se consume en España y en otros países de Europa. Una fuente de la lucha antidrogas en España que prefiere mantener su nombre y cargo en reserva, confirmó ayer a EL TIEMPO la existencia de una "tendencia al alza" en la captura de colombianos y atribuyó este hecho a un “creciente número de personas que están ‘trapichando’ con cantidades menores de cocaína”. “Gente que compra entre tres kilos y un kilo, o a veces menos; y se dedican al menudeo”, añadió la fuente, subrayando que estos ‘peces chicos’ suelen mezclar la droga con otras sustancias para ‘rentabilizar al máximo su inversión’, con lo cual los riesgos para la salud de los consumidores aumentan considerablemente. Y este fenómeno está dando lugar a un importante aumento de pequeños envíos de droga a través de encomiendas que, cuando son detectadas por las autoridades españolas, se suelen "dejar pasar" para llegar hasta el destinatario final y proceder a su captura. Un kilo de cocaína en Colombia cuesta alrededor de 1.000 euros. Pero en España, entre 25.000 y 35.000 euros. Y por gramos el negocio es aún más rentable, pues según informó una fuente de la Agencia Antidrogas de Madrid, un gramo de cocaína en la capital española cuesta hoy entre 40 y 60 euros. La misma fuente precisó que Madrid es una de las ciudades con la cocaína más pura de Europa, pero que aún así, esa pureza ronda el 30 por ciento. Otro dato que ilustra la magnitud del negocio que se hace con cada kilo de cocaína traído desde Colombia". Más información de Víctor Manuel Vargas.

PERFIL DEL SICARIO

A finales de 2000 existían en España unos 200 grupos de delincuencia organizada con más de 6.000 integrantes. Cinco año después, casi 500 bandas criminales se han instalado en nuestro suelo, generando unos ingresos que superan los mil millones de euros. La industria de la delincuencia está en auge. Narcotráfico, prostitución, secuestros, extorsión, robos, falsificación, estafas, blanqueo... La clave de que la maquinaria funcione como un reloj está en el aumento notable de los ajustes de cuentas. Las organizaciones criminales quieren mantener a toda costa sus beneficios, zonas de actuación y su presencia activa en el sector. Consideran que España es un filón y están dispuestas a explotarlo a sangre y fuego si es necesario. Las cifras lo demuestran: De los 1.200 homicidios y asesinatos cometidos cada año, más de 300 (entre un 15% y un 20%) se deben a venganzas entre estos grupos. Los asesinos a sueldo, una figura hasta hace poco desconocida, forman parte ya del perfil criminal español. Su actividad todavía es tan oscura para la Policía que muchos otros asesinatos sin resolver y desapariciones están relacionadas con ellos. De hecho, se estima que el 70 por ciento de los ajustes de cuentas nunca se esclarecen o no se llega a detener al autor. En la Costa del Sol hay decenas de ejemplos. Sicarios suramericanos, especialmente de origen colombiano y venezolano, están detrás de una gran parte de estos asesinatos sin resolver. Enviados por los carteles de la droga, llegaron a España para llevar a cabo su trabajo a lo largo de la década de los 90 y se fueron estableciendo poco a poco, según reconocen fuentes policiales. Casi todos han logrado crear sus propias organizaciones, dedicadas a tocar todos los palos del universo delictivo: desde el tráfico de drogas a los secuestros express o los asaltos a joyerías y domicilios. El crimen por encargo es otra de sus actividades. «Matar a sueldo cuesta hoy en España entre 3.000 y 4.000 euros», se afirma entre los agentes destinados en las diferentes unidades de delincuencia y crimen organizado. ¿Cuántos sicarios ha detenido la Policía en toda su historia? A un responsable de la lucha contra el crimen organizado del Cuerpo Nacional de Policía le cuesta contestar. «Que yo recuerde sicarios, auténticos sicarios, habremos detenido a media docena. Y a la mayoría les cogimos cuando estaban preparados para actuar», dice un responsable de la lucha contra el crimen organizado. Iluminar policialmente la intervención de un asesino a sueldo en un crimen y dar con él es una de las investigaciones más complejas para un policía. Su porcentaje de éxito es mínimo por una razón: el asesino y la víctima no tienen ningún vínculo. En esta fractura, donde cualquier averiguación se estanca, se halla el secreto de lo que se conoce como el crimen perfecto. Por eso los expertos distinguen entre sicario y matón. El primero, mucho más escurridizo, actúa como un profesional y sus pasos son casi imposibles de seguir. «Llega, mata y se va». En apenas unas horas. Cuando la Policía acude al lugar del crimen, el asesino, que sólo conocía a su víctima por una fotografía, ya ha cogido un vuelo de regreso. En este caso la acción policial como mucho, y no siempre, sólo es capaz de llegar a determinar la sospecha de que ha sido obra de un sicario. La actuación del matón, sin embargo, posee ciertos matices que la hacen más vulnerable policialmente. A diferencia del sicario, que va por libre, el matón pertenece a una organización criminal y en ella sirve como tal, dedicado a ajustar las cuentas a miembros de bandas enemigas o a personas que han contraído deudas con la suya. Su función se basa en hacer pagar una traición o en intentar cobrar el débito bajo un ultimátum. «Antes de ejecutar a su víctima intenta negociar con ella y este vínculo es muy interesante para la investigación», añade otro experto policial. A este perfil de asesinos a sueldo pertenece la gran mayoría de muertos por ajuste de cuentas en España. Uno de los últimos, el ocurrido el 29 de octubre en Madrid cuando el abogado Rafael Gutiérrez Cobeño, de 49 años, fue tiroteado cerca del parque de El Retiro. Momentos antes discutía en su despacho con el que después iba a ser su verdugo, al parecer, de origen suramericano. No es el primer abogado que ha sucumbido a las balas del crimen organizado en los últimos años. «El ataque a letrados no supone un salto cualitativo. Yo diría que es una evolución lógica pues, una vez que las organizaciones ya están asentadas no necesitan del asesoramiento de los abogados que contrataron como gerentes y que en muchas ocasiones se han introducido demasiado en la estructura criminal», dice el experto

Fuente: Confederación Española de Policía.

SICARIOS RUSOS Y COLOMBIANOS

Los mejores sicarios del mundo se encuentran en Suramérica y los países del Este. Con una alta especialización se mueven y actúan en todo el planeta sin dejar pistas. «LLegan, matan y se van» y tan sólo dejan el rastro de una actuación limpia y profesional. Sus tarifas son millonarias y sólo son contratados para liquidar «peces gordos». «No es fácil encontrar sicarios tienes que tener contactos, dinero y, sobre todo, un motivo para hacerte con sus servicios», comenta un agente bragado en la investigación de grupos criminales. Los suramericanos, sobre todo colombianos y venezolanos, son conocidos policialmente por asuntos del narcotráfico. Son los llamados «Tyson» a quienes las organizaciones del narco contratan en un país para actuar en un tercero. Se desplazan en avión, elegantemente vestidos para evitar sospechas. Su billete es de ida y vuelta. Nunca llevan armas encima. La herramienta de matar siempre está en el destino. Ellos mismos se ocupan de que llegue por otra vía o que la organización que les contrata se la entregue nada más llegar, junto a toda la información relativa al objetivo. Nunca fallan. Su firma es el tiro en la nuca. La Guardia Civil detuvo a principios de los 90 a dos asesinos a sueldo de aquel país cuando ya estaban en España preparados para actuar contra un destacado miembro de los carteles colombianos establecido en España. Hasta hoy no ha vuelto a capturar a otro auténtico «Tyson». «Los sicarios colombianos son contratados en casi todo el mundo. Dentro de la dificultad son más accesibles», explica este agente, quien asegura que en España es fácil hacerse con sus servicios «a través de buenos contactos». Los asesinos a sueldo colombiano que llegaron a España en los años 90 se establecieron aquí, donde han creado sus propias «oficinas de cobros». Ahora trabajan para todo el mundo y los grupos del narco pueden contratarles directamente desde Colombia. Pero esta nueva actividad les ha relegado como auténticos profesionales del tiro en la nuca para convertirse en delincuentes polivalentes. «Tienen que dedicarse a otras cosas para poder sobrevivir como los robos, extorsiones o secuestros, aunque siguen matando por dinero», añade el experto. Los sicarios de los países del Este son menos conocidos en España pero no por eso dejan de actuar con relativa frecuencia. Sus servicios son requeridos por todo tipo de motivos. Una de las más potentes organizaciones criminales de la antigua Unión Soviética, la «Tamboscaia», está especializada en este tipo de asesinos. Fríos y conocimientos militares, uno de los trabajos más espectaculares que los sicarios del Este llevaron a cabo en España fue en febrero de 1998 en una mansión de Marbella. Roman Frunzon, un destacado empresario ruso de 54 años, vinculado a las mafias rusas, fue hallado en su chalé marbellí con dos tiros en la cabeza y sin señales de violencia en la casa. Su muerte todavía no ha sido esclarecida, pero la Policía posee evidencias de que en su asesinato participó un sicario, contratado en desde España en un país de la Antigua Unión Soviética. El trabajo fue limpio. El asesino entró en la casa sin forzar ninguna puerta. Llegó hasta la estancia donde estaba Frunzon y sin mediar palabra le descerrajó dos tiros en la cabeza. La víctima estaba sola en la mansión. Su mujer, Estrella Frunzon, no se encontraba en casa en ese momento. Para la Policía siempre fue la principal sospechosa. Incluso llegó a estar detenida algún tiempo. Todavía hoy se cree que uno de sus amantes contrató los servicios de un sicario para eliminarle con el beneplácito de la propia organización de la víctima. La Policía sólo ha podido llegar a esta hipótesis.

Fuente: Confederación Española de Policía.

ASESINO POPEYE DEFENDIENDO LA DEMOCRACIA DE ÁLVARO URIBE

CARLOS ARTURO ESCOBAR MARÍN CON EL SICARIO POPEYE

TRATAMIENTO JUDICIAL DEL SICARIATO


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RAFAEL SÁNCHEZ ARMAS

AGENCIA BK DETECTIVES ASOCIADOS

AGENCIA BK DETECTIVES