"En Colombia el panorama de la protección de los

Derechos Humanos es bastante sombrío"

 

Rodrigo Escobar Gil, ex magistrado colombiano y

Presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

MENSAJE AL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE VÉLEZ

Nunca vine a Colombia a buscar droga ni mujeres ni a hacer turismo. Mi compromiso con la democracia colombiana data del año 2000, cuando fui invitado por la Escuela Nacional de Policía "General Santander" para intervenir en un congreso internacional de criminología en Bogotá. Dos años después redacté la querella contra el presidente Andrés Pastrana Arango para obligarle a suspender la nauseabunda "mesa de diálogo" con la narcoguerrilla, cosa que sucedió veintitantos días más tarde. España manda mucho en Colombia. ¡¡Pero!!... Confío que no anteponga los intereses económicos con la "madre patria" a una cuestión de Derechos Humanos como es mi petición de asilo político.

Se le informa que su correo electrónico enviado al e-mail del Señor Presidente de la República, ha sido trasladado a la Secretaría General del Ministerio de Relaciones Exteriores, para su conocimiento. Bogotá, 16 de junio de 2009. Secretaría Privada de la Presidencia de la República.

Veinte kilos menos de peso y veinte años más de aspecto. Tres hospitalizaciones en dos meses y medio (Hospital de Cartagena de Indias, Hospital de San Juan Bosco de Bosconia y Hospital de Engativá de Bogotá). Caquexia (desnutrición grave) dijeron en el Hospital de San Juan Bosco, quien sabe si con secuelas en el páncreas, hígado y riñones como me anunciaron en el Hospital de Engativá. Pero ni el gobierno español del Partido del GAL (banda de sicarios parapoliciales españoles y mercenarios extranjeros) y corrupción a manos llenas ni el gobierno de Álvaro Uribe Vélez han sido coherentes con el Estado de Derecho (más bien con el estado torcido de la violación de los Derechos Humanos). Es como si unos no quisieran dejarme salir de Colombia y otros impedirme la entrada en la "madre patria" hezpañola (España es un país de mierda ha dicho la periodista colombiana Juanita Samper Ospina). ¿HEZPAÑA CON H DE HECES? Pero comencemos por el principio.

El 1 de mayo del 2009 compré un billete de autobús para ir desde Cartagena de Indias hasta Barranquilla. Mientras lo hacía extravié mi pasaporte de la Unión Europea (Sección Española) y el dinero. Lo extravié o me lo sustrajeron con mucho arte colombiano. Me di cuenta en Barranquilla. Cuando regresé a Cartagena de Indias (cinco días más tarde) me presenté en el Consulado General de España. Solicité ayuda para regresar a la "madre patria" (tantas veces madrastra en las Islas Canarias y con los indomables "separatistas" canarios). "Desde Madrid tardarán cinco o siete días en decidir si le adelantan el dinero para el billete de avión o no" –dijo el funcionario. "No tengo prisa, esperaré –respondí-. Pero ¿mientras dónde como y duermo?". "Ese es su problema". ¿Coger del pescuezo a semejante "compatriota" y estamparlo contra la pared? "Aguardaré la respuesta de Madrid en la plaza" –dije refiriéndome a la plaza de Santo Domingo, donde está el consulado. El hambre acumulada desde Barranquilla sumada a las 48 horas siguientes sin probar ningún alimento sólido ni líquido en Cartagena de Indias, y bajo una temperatura a la sombra de 40 grados, hizo mella en mi organismo. Una ambulancia de la Cruz Roja me trasladó al Hospital de Cartagena de Indias donde me ingresaron (bajo la dirección del doctor Anderson Riola García) con deshidratación de segundo grado y pérdida del 8 por ciento de la masa corporal. La gerente del hospital estaba indignada con el comportamiento inhumano del consulado, y Cecilia, una enfermera, me invitó aquella noche a su casa, donde pude bañarme, cenar y dormir como un lirón. A la mañana siguiente me dirigí al periódico "La Verdad". Me citaron para el domingo por la tarde. Desde ese día, viernes, hasta el domingo por la tarde sólo almorcé dos veces (invitado por Vilmar Novoa Bohorquez, director del Museo de la Esmeralda) y desayuné una (invitado por Wilmer Colón Maldonado, guardavehículos en la plaza Fernández de Madrid, donde me estaba quedando por las noches en un banco de madera). El lunes, Patricia, recepcionista del Departamento de Gobernación, compartió su almuerzo conmigo. Ese mismo día salió publicado el reportaje en "La Verdad", titulado: "Ciudadano español pide asilo político en Colombia por malos tratos de su gobierno". A la mañana siguiente me presenté en la Defensoría del Pueblo de Bolívar para solicitar asilo político en Colombia. El viernes de aquella semana, sin haber probado bocado desde el lunes, hablé con la Personera Distrital de Cartagena. Me buscó alojamiento en el Asilo de San José. Un asilo de ancianos para un candidato a asilado político. Nada más recomendable. Arroz cocido para almorzar y arroz (sobrante del almuerzo) para cenar. Seguí perdiendo peso. Tanto si desayunábamos en la cocina como si lo hacíamos en el patio resultaba insoportable el olor fétido procedente de una habitación donde dormían tres ancianos con incontinencia urinaria y fecal. Uno de los viejos defecaba fuera del inodoro y más de una vez me tocó limpiar sus heces a la hora de bañarme. El 25 de mayo ingresaron a mi compañero de habitación en el servicio de urgencias de la Clínica Laura Carolina aquejado de una infección respiratoria contagiosa (murió el 10 de junio). Esta circunstancia me empujó a presentar una tutela ante el Tribunal Administrativo de Bolívar contra el consulado español y subsidiariamente contra el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia solicitando un alojamiento digno y manutención suficiente mientras se resolvía la petición de asilo político. El tribunal falló en mi contra porque ni era competente para juzgar a los funcionarios españoles ni el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano dio por buena la petición de asilo cursada a través del Defensor del Pueblo de Bolívar (por falta de competencia para solicitarla por mí). Impugné la tutela ante el Consejo de Estado y cursé personalmente la petición de asilo con arreglo a los requisitos señalados por el Ministerio de Relaciones Exteriores a la Defensoría del Pueblo de Bolívar. Días antes del fallo del Tribunal Administrativo de Bolívar, la canciller provisional María del Pilar González Abad me citó en el consulado . Mucha plática y poca platica (guita, parné) como dicen los colombianos. Dos horas de vano palique porque sólo me interesaba la reparación de los daños y perjuicios ocasionados por el consulado. Naturalmente los intereses de la funcionaria del gobierno del Partido del GAL estaban en contradicción con los míos. Nos despedimos sin más. A la mañana siguiente cursé oficialmente una solicitud de conciliación a través de la Defensoría del Pueblo para negociar la reparación de los daños y perjuicios ocasionados por el consulado. Ardió Troya en la Embajada de Bogotá y elevaron una queja ante el gobierno colombiano por la osadía de las instituciones colombianas. En un tono imperialista, M. Pilar González Abad se hizo eco de la queja verbal en su escrito al Defensor del Pueblo:

Con relación a su comunicado de fecha 11 de junio (...) me permito informarle que la Embajada de España ha emitido una nota verbal (de protesta) al Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Colombia (...) porque dicho comunicado no es procedente, al hacer referencia a la protección consular de un ciudadano español por parte del Consulado General de España en Cartagena de Indias, asunto que escapa a la competencia de los tribunales de la República de Colombia".

Ni tutela ni conciliación. Sólo me quedaba la petición de asilo político. Decidí presentarme en Bogotá para informar a las Embajadas de los Estados miembros de Unión Europea, a los organismos internacionales de Derechos Humanos y a diversas instituciones colombianas. Vana ilusiòn. Me despedí de mis amigos cartageneros (buhoneros, celadores de plazas y comercios, barrenderos, prostitutas de la plaza Fernández de Madrid, policías de turismo) y emprendí viaje a pie. Una locura evidentemente. La primera noche dormí a cielo raso en Turbaco y al día siguiente lo hice en el hospital de Arjona, donde fui para ser curado de una herida en el hombro provocada por el roce de la correa de la bolsa de viaje. Dos jornadas de calor, hambre, sed, agotamiento. En Arjona las funcionarias de la Comisaría de Familia me dieron comida, y Luz, una humilde vendedora ambulante de café y aromática (manzanilla), también me auxilió. Luz, cuando me comparó con la fotografía del DNI (cédula española), me dijo: "Con la ayuda de Dios volverá a estar bonito como antes". El tercer día de caminata no pasé de Gambote. "¿Tienen agua para beber?" –pregunté. Uno de los obreros de la cuadrilla de mantenimiento de la carretera me dijo: "¿Hacia dónde va?". "Me dirijo a Bogotá, y no es broma". "Pues sólo le faltan mil kilómetros" –comentó otro. El pariente de un conductor de autobuses llamó por teléfono. Me dijo: "Dentro de media hora lo recogerán". Me dejaron en El Viso, un cruce de carreteras. En el puesto de control de Transporte Botero Soto, Emerson me invitó a tomar zumo y arepa de huevo. "Tres de nuestros camiones pasarán hoy hacia Bogotá. A ver si tiene suerte y alguno puede llevarlo". Pero no hizo falta. Hablé con la policía de carreteras y me embarcaron en un camión hacia Carmen de Bolívar, a unos sesenta kilómetros, donde hice transbordo a otro camión con dirección a Bosconia, ya en el Departamento (región) del Cesar. Fui directamente al Hospital de San Juan Bosco porque me encontraba desfallecido. Me trataron con suero fisiológico y me dejaron en observación hasta la mañana siguiente. Cuando me estaba bañando ingresaron a la madre de Denois. Éste me acompañó hasta el retén de la policía de carreteras situado en las cuatro esquinas (cruce de las carreteras de Barranquilla, Cartagena de Indias, Valledupar y Bogotá). Un oficial amigo suyo me embarcó en un camión hacia Aguachica. Permanecí dos jornadas en dicha localidad por ser un fin de semana con restricción de circulación de camiones. Tanto en la estación de la policía como del DAS me brindaron comida. Cuando por fin reanudé camino hacia San Pablo, uno de los policías me dio 10.000 pesos (unos cinco dólares). El camionero también me entregó 5.000 pesos cuando me dejó a las afueras de San Pablo. Anochecía cuando la patrulla de policía de San Pablo detuvo la furgoneta de Javier, un transportista de Bucaramanga. Antes de llegar a la capital de Santander detuvo el vehículo y me invitó a cenar (comer dicen en Colombia). Una cena inolvidable, suculenta. Javier me dejó en un apeadero de la Terminal de Transportes de Bucaramanga. El siguiente retén de la policía de carreteras estaba situado a 25 kilómetros, un problema. Sin embargo, según pasaron las horas, trabé amistad con varios pasajeros y con dos controladores de los autobuses. Wilson Álvarez Jerez (concejal de Vélez) me entregó 10.000 pesos y Luis Alberto y Jaime Alberto (controladores de la Terminal de Tansporte de Bucaramanga) me invitaron a empanadas y refrescos. Habían prometido embarcarme sin pagar hasta el retén de la policía de carreteras, pero de repente me avisaron y me dijeron: "Te vas directamente para Bogotá" En realidad sólo pudo ser hasta Vado el Real porque el conductor del autobús me avisó de un control de la empresa nada más salir de aquel pueblo. Me dirigí a la estación de policía y recabé de nuevo su colaboración. En ese transbordo ya logré arribar a Bogotá. En la capital de Colombia hablé de inmediato con mi amiga Socorro (prima de la esposa del vicepresidente de la República). "Entrégale estos documentos a Pacho" (Francisco Santos Calderón). Esa noche me quedé en el aeropuerto El Dorado. Una vigilante de la seguridad privada me echó por no tener billete de viaje. A la noche siguiente fui a la Terminal de Transporte (estación de autobuses). Allí conocí a Judith del Carmen. Me invitó a dormir en su casa aquella noche. Durante varios días no volví a verla. Lo hice la noche del 14 de julio, tras haber permanecido un día internado en el Hospital de Engativá. Previamente me había presentado en la Cruz Roja. Dolor en el abdomen, ganas de vomitar, principio de diarreas, sequedad extrema en la garganta, disminución de los reflejos. No me pudieron socorrer porque no llevaba dinero. Me dirigí al Hospital de Engativá. La doctora de guardia decidió ingresarme durante varios días para someterme a un progresivo régimen alimenticio. Durante media hora tres enfermeras me pincharon las manos y los brazos en busca de la vena perdida (por culpa de la excesiva deshidratación) para inyectarme suero fisiológico. A la mañana siguiente conocí a la trabajadora social asignada a mi caso. No me gustó ni pizca su mirada ni su pretensión de firmarle un formulario en blanco. Apenas se interesó por mis circunstancias, sino por quién iba a pagar la factura de mi internamiento. "Hable con la Embajada de España" –respondí. Después del almuerzo, repentinamente, suspendieron el tratamiento con suero fisiológico y me dieron de alta médica. Entre bambalinas escuché el nombre de la Embajada de España. Qué raro cuanto estaba sucediendo. Me dieron de alta pero no me dejaron salir hasta la mañana siguiente en compañía de la "trabajadora social". Llegamos delante del Consulado General de España en Bogotá y tanto la "trabajadora social" como un picoleto (guardia civil) en funciones de portero metieron la pata (a menudo la gente sin formación para el doble juego suele arruinar un bonito plan ideado por terceros). Decidí quedarme fuera, por si acaso. ¿Y si de repente todo obedecía a una treta para detenerme en el consulado (territorio español donde ya no iba a poder solicitar auxilio de nadie) y quitarme las pruebas documentales de mi calvario? ¿Entrar sin testigos en el consuladito español? Ni de broma. Durante dos horas esperé en la calle a la "trabajadora social". Salió con una sonrisa fingida. "No puedo obligarle a entrar, pero mi consejo es que entre porque ellos quieren colaborarle". "¿Qué le han dicho del billete de avión?". "Eso debe ser usted quien ha de pedirlo. Mi misión ha sido acompañarlo hasta aquí". Cuánta bondad rezumaba aquella señora. Como si yo fuera un disminuido para no ir solito a todas partes. "No quiero ni pensar que usted se haya prestado a la treta de entregarme a los españoles". "¿Me está amenazando?". Cada vez que hablaba se hacía más sospechosa. No le firmé un nuevo papelito que me presentó redactado a su modo y me fui. Presenté un escrito de socorro en varias Embajadas de Estados miembros de la Unión Europea. Nadie me respondió. Tampoco la oficina de ACNUR ni la ONG Comisión de Juristas Colombianos. ¿ONG? ¡¡Je, je, je!! Paralelamente registré un documento en el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) notificándole mi situación irregular en Colombia. El DAS no me buscó en el aeropuerto como yo pensaba ni Socorro me dio buenas noticias sobre su gestión. "No he podido entregarle a Pacho tus documentos". Hmmm… ¿Seguro? ¿Y si le dijeron que no se metiera en un asunto tan "complejo" y problemático para el gobierno colombiano? El 24 de julio le presenté un documento al Presidente de la República solicitándole mi deportación a las Islas Canarias. Esa noche, de madrugada, me volvieron a echar del aeropuerto. No tuvieron clemencia. Frío y lluvia me acompañaron hasta el amanecer. Peor hubiera sido haber recibido la visita de un comando paramilitar. Desde entonces me alojé en la casa de Judith del Carmen hasta mi traslado a un albergue gracias a las gestiones de la Casa de Oración Enmanuel. Pero no en calidad de acogido, sino de trabajador a cambio de cama y comida. A mi cargo estaba la limpieza de quince habitaciones (cincuenta camas) del Albergue Lupita y cuatro baños, y fregar la loza y los calderos después de cada servicio de comedor, y regar las matas (plantas), y bajar la basura a la calle, y hacer de portero cuando tocaban a la puerta. Incluso sirviente privado de la dueña: "Rafael, cierre la puerta del patio que tengo frío". ¿Qué hubiera dicho la prensa fascista colombiana de haber sido yo un colombiano esclavizado en España? Caracol Televisión ("televisora" propiedad de la Familia Prisa) renunció a hacerme una entrevista después de las presiones del Consulado General de España en Cartagena de Indias. Como la abogada recomendada por la Casa de Oración Enmanuel no se presentó a la cita (cinco días después de haber comenzado a trabajar en el albergue), acudí por mi cuenta y riesgo a la sede del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), órgano de Inteligencia del Estado y organismo de control migratorio. En principio me iban a ningunear, a dejarlo todo en manos de la Embajada de España. "¿He de hablar de paramillitarismo pàra ser expulsado de Colombia?". Me dieron cita para la semana siguiente, y efectivamente mi amenaza surtió efecto. Sin la participación de España fui conducido al aeropuerto El Dorado tras fotografíarme tipo "se busca" y tomarme las huellas de todos los dedos de ambas manos como si fuera un delincuente y no una víctima del crimen en Colombia (nadie me devolvió el pasaporte ni el dinero, una fortuna). ¿Entonces por que la Banda de Alí Babá y los 40 ladrones (como se conoce en Colombia a los muchachos del DAS por culpa de sus tropecientos escándalos con repercusión incluso en la Interpol que ha decidido renunciar a su cooperación) se atrevió a condenarme a no regresar a Colombia en un plazo de tres años? ¿Por qué no recurrí aquella resolución de la Subdirección de Extranjería? ¿Y demorar mi partida? Ni loco porque yo empezaba a oler a muerto. Qué bien le hubiera venido a los muchachos del gobierno del Partido del GAL. Parecía como si unos no quisieran dejarme salir de Colombia y otros impedirme la vuelta a la "madre patria"· Razones tenían unos y otros para ello. Pero los muchachos del DAS (en particular Carmen Cuellar Buitrago, enemistada con el cónsul adjunto Antonio García Roger, hasta tal punto de ser declarada persona non grata en la Embajada de España) desobedecieron la orden de hacer la vista gorda ante mi situación irregular en Colombia y me acompañaron hasta la escalerilla del avión rumbo a Madrid. ¿Será por eso que ahora DON Alvarito quiere deshacerse del Departamento Administrativo de Seguridad?

CONSULADO VIOLA LOS DERECHOS HUMANOS

PETICIÓN DE ASILO A TRAVÉS DE LA DEFENSORIA DEL PUEBLO

PROPUESTA DE CONCILIACIÓN A RODRÍGUEZ ZAPATERO

PRESENTACION TUTELA EN EL TRIBUNAL ADMINISTRATIVO DE BOLÍVAR

FORMALIZACIÓN DE LA PETICIÓN DE ASILO

IMPUGNACIÓN DE LA TUTELA ANTE EL CONSEJO DE ESTADO

DENEGACIÓN DEL ASILO POLÍTICO

DENEGACIÓN DEL ASILO POLÍTICO - II PARTE (1)

PETICIÓN DE AUXILIO A LAS EMBAJADAS EN BOGOTÁ

NOTIFICACIÓN AL DIRECTOR DE INMIGRACIÓN COLOMBIANO

CARTA AL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE VÉLEZ

DECLARACIÓN DE JUDITH DEL CARMEN

SOS AL PRESIDENTE DE CANARIAS

INCREIBLE RESPUESTA DE DON ALVARITO URIBE (2)


(1) No me concedieron el asilo político porque no presenté la demanda en el plazo de 60 días (sic). La presenté cuando mi gobierno me abandonó (no fui a Colombia con ese propósito porque sólo a un chiflado se le ocurriría viajar ex profeso a Colombia con semejante objetivo). "Dicha tutela fue respondida dentro de los términos de la ley, oponiéndose a dicha pretensión por considerarla improcedente". ¡¡Qué sinvergüenza la señora Viceministra de Asuntos Multilaterales!! El Tribunal Administrativo de Bolívar me convocó personalmente para comunicarme la razón por la que rechazaban mi petición. Primero porque los funcionarios españoles son inmunes (e impunes) en el extranjero y segundo porque el Ministerio de Relaciones Exteriores negó la existencia de la propia demanda de petición de asilo por cuanto la había cursado el Defensor del Pueblo de Bolívar y no yo personalmente. ¡¡Qué vergûenza, señora Viceministra!! Los magistrados reconocieron la injusticia de mi situación, el abandono consular de mis Derechos Humanos, pero estaban atados de pies y manos por la legislación internacional.


(2) Increible, pero cierto. Don Alvarito no podía ordenar mi deportación. Qué raro ¿verdad? Don Alvarito arrieros somos y en el camino nos encontraremos. Quien a hierro mata a hierro muere.

¿PRINCIPIO DE NEGOCIACIÓN?

RESPUESTA TARDÍA DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE ESPAÑA (1)

NEGOCIEMOS LA REPARACIÓN DE LOS DAÑOS MORALES

(1) ¡¡Qué casualidad!! Tan pronto el DAS decidió mandarme para España, ZP (Zángano Presidencial) se puso en contacto conmigo a través del director del Gabinete de la Presidencia. ¿Casualidad? La amenaza en el DAS de hablar yo sobre Don Berna no sólo surtió efecto en Colombia; también fue un contratiempo para ZP y sus secuaces porque regresé en 48 horas a la "madre patria" (hezpañola según la periodista colombiana Juanita Samper Ospina).

 

AGRADECIMIENTO

Indiferencia hezpañola y solidaridad colombiana. Nunca podré olvidar la hospitalidad de Milena (Barranquilla), Miguel Pacheco (restaurante El Sabor en la Terminal de Transporte de Barranquilla), Vilmar Novoa Bohorquez y toda la gente del Museo de la Esmeralda en Cartagena de Indias, Cecilia (enfermera del Hospital de Cartagena de Indias), Wilmer Colón Maldonado, Marcial Castro Miranda, Ronald Mejía Hoyos, Osman Beltrán Medrano, Orbil Díaz de Ávila, Tulio Villadiego Blanco, Patricia (recepcionista del Gobierno de Bolívar), Oswaldo Contreras Rojas; Lina, Sandra y Lizet (enfermeras de paso por Bocagrande), Rafael Peña "Kiko" (ex presidiario), Fernando Luna Nuñez, Carlos Piñero y Hortensia de la Rosa (testigos de Jehova); Marta, Gladys y Katy, prostitutas (nunca las olvidaré, su cariño, sus atenciones), las funcionarias de la Comisaría de Familia de Arjona, Luz, Emerson, el personal de guardia del Hospital de San Juan Bosco, Denois, Javier (Bucaramanga), Wilson Alvarez Jerez, Luis Alberto y Jaime Alberto, Judith del Carmen y su marido Jesús, y todos los camioneros y policías de carreteras y tantos otros cuyo nombre no recuerdo.

 

A la noche siguiente fui a la estación de autobuses. Entre cabezadas la vi por vez primera. Cuarenta y tantos años, piel de color canela, ojos expresivos, risueña, culito de película. Estaba hablando con una muchacha de unos veintitantos años. Tomaron asiento a mi lado. Más tarde la muchacha se despidió. Judith del Carmen permaneció junto a mi. Pegamos la hebra. Me preguntó hacia donde iba. "Soy agente secreto y no puedo decirlo". Me dedicó una sonrisa turbadora. Terminé confesándole la verdad, el infierno padecido en Cartagena de Indias. Se apiadó de mí y me invitó a dormir en su casa. Cuando llegó el marido y el hijo de ambos, Giovanny Jesús, cogimos un taxi hacia Kennedy. La casa estaba dividida en tres plantas. Dormí en la primera, en un sofá desplegable. Por la mañana me preparó el desayuno, abundante, con mucho amor. Me supo a gloria bendita. No la volví a ver hasta varios días más tarde, después de salir del Hospital de Engativá, adonde había acudido por miedo a desfallecer en la calle por culpa del hambre. Su cara se iluminó cuando me vio en la puerta. Nos seguimos viendo a intervalos. Entremedias me cautivó Giovanny Jesús, un niño de cuatro años y medio, curioso, parlanchín, inteligente, simpático, cariñoso. Después de mi escrito a Uribe Vélez pidiéndole la deportación a las Islas Canarias, precisamente desde aquella noche que volvieron a expulsarme del aeropuerto, Judith del Carmen ya no me dejó marchar de su casa. Estábamos juntos muchas horas, casi todas (excepto cuando dormía con el marido si éste no trabajaba de noche). En la urbanización algunas lagartonas rumoreaban si no seríamos amantes. No podía mirarla sin despertarme las ganas de besarla de norte a sur con parada y fonda en el ecuador, sobre todo cuando dejaba asomar levemente sus bragas por la presilla del pantalón o cuando sin bragas se agachaba hasta dejar a la intemperie dos o tres dedos de la raja del culo. Una semana antes de ser deportado por el DAS (esa banda de Ali Babá y los 40 ladrones) me dijo: "Quiero que me sobe porque me duele la espalda". "Judith, tienes que tener cuidado con las palabras -yo la trataba de tú y usted alternativamente- porque en España sobar tiene otro significado". Durante un par de días siguió quejándose del dolor, pero no terminaba de fijar el momento del masaje (yo tampoco se lo recordaba con una "indiferencia" propia de un muerto de hambre) . Cuando la hija se ofreció a dárselo se me cayó el mundo a los pies. Pero Judith del Carmen sólo deseaba mis manos. Una noche, solos los tres (ella, Giovanny y yo), cerró la puerta de la calle con todos los cerrojos y activó la alarma. Salió de la ducha con un pantalón vaquero a medio poner. Se tumbó en la cama y empecé a manosear su cuello, sus hombros, su espalda. Continúa.

 

ASOMBROSO PARECIDO CON JUDITH

 

II PARTE DE LA GUERRA
REGRESO A LA "MADRE PATRIA" HEZPAÑOLA

Su Excelencia Rodríguez Zapatero (no confundir con Su Excelencia el Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, gran violador de los Derechos Humanos de los españoles) metió la pata, primero por aliarse con el presunto narcoparamilitar Álvaro Uribe Vélez para retenerme "sine díe" en Colombia y segundo por intentar tomarme el pelo con ese correo electrónico de su director del Gabinete de la Presidencia. Tal como planifiqué antes de pisar tierra española, el 24 de agosto (dos días después de haber llegado a Barajas) me presenté en el palacio de La Moncloa para verificar "in situ" la sinceridad del mensaje enviado por DON José Enrique Serrano Martínez, su siervo gabinetero. Dicho y hecho, porque cuando DON Giuseppe supo de mi presencia con intención de "hospedarme" en la puerta del palacio ardió Troya. Maderos (policías) y picoletos (guardias civiles) no dejaron de rondarme todo el santo día. Allì mismo, un colombiano llevaba cuatro meses viviendo (dice que protestando por un asunto hipotecario) sin apenas llamar la atención. Ocupaba una parte de la acera con mesas, bancos y sillas, y una medio cabaña para comer, dormir y guardar sus enseres. Nadie lo había molestado jamás. Pero fue llegar yo y ponerse todo el mundo en guardia. ¿Racismo? ¿Xenofobia? ¿Discriminación? Nada más sentarme a un lado de la puerta del palacio vino un picoleto y me pidió el DNI (cédula española). Estuvo un buen rato hablando por teléfono. Logré escuchar algo del MPAIAC. ¿MPAIAC? Pero si eso ocurrió hace treinta y cinco años. Me devolvió el DNI y me senté en otro lado, a la sombra. Vino de nuevo. Dijo: "Rafael, que dicen que no quieren verte en las inmediaciones del palacio". "¿Dónde puedo sentarme entonces?". "Vete al otro lado del puente" -dijo señalando una distancia de unos ciento cincuenta metros. "¿Y ese colombiano sí puede vivir aqui mismo?". Qué asco, qué verguénza tener la nacionalidad española. Me senté a la entrada del puente. Otra vez apareció el picoleto: "Rafael, que dicen que aquí pones en peligro la seguridad de los vehículos". Sin mediar palabra me senté junto a la valla del palacio, bajo un sol de injusticia de más de 40 grados. El picoleto no pensó que iba a resistir, pero estuve más de cuatro horas bajo los rayos de Febo con un chándal enrollado en la cabeza. Me dieron ganas de cagar (obrar, deponer) y decidí regresar al aeropuerto, una locura por la distancia. Cuando llevaba caminando una hora y media (cargado con las bolsas de viaje y la barra de acero de hacer gimnasia) di media vuelta. Me tumbé a la bartola delante del palacio dispuesto a dormir a pierna suelta. De nuevo apareció una parejita del "Todo por la Patria" (pero sin prestarle atención humanitaria a un presunto compatriota). "Rafael, que dicen que no puedes acostarte tan cerca de la valla metálica porque se dispara la alarma". "Pues deténganme porque no pienso moverme de aquí. Estoy sin comer desde el sábado y me siento desfallecer". "Pero si te acuestas en el césped más allá del túnel podrás descansar sin que nadie te moleste". "Que me detengan" -insistí. El segundo picoleto, con mayor rango, dijo: "Nadie lo va a detener". "¿Quieres que llamemos al Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate? Te alojarán en un albergue y podrás cenar, bañarte y dormir como Dios manda" -propuso el benemérito humanitario. No podía negarme porque no se trataba de una invitación particular, sino de la intervención del Ayuntamiento de Madrid. Mientras esperaba la llegada del SAMUR un policía me dijo: "Por favor, aleje las bolsas, póngalas más allá". Qué cagalera más grande tenían los señores agentes del orden (y a veces del desorden; por ejemplo, cuando formaron parte del GAL, aquella banda de sicarios parapoliciales organizada por el partido político de José Luis Rodríguez Zapatero). ¿Acaso no habían comprobado ya a distancia que yo no llevaba ninguna bomba? Y a todas éstas, el colombiano hablando risueñamente con otros guardias civiles. Llegó la furgoneta del SAMUR y salieron en oleadas más agentes del orden. Después de una hora y media de conversación accedí a ser trasladado a un albergue limpio como los chorros del oro y con comida abundante y exquisita. Dormí de un tirón hasta la hora del desayuno (tan copioso y suculento como la cena de la noche anterior). Más tarde tuve dos horas más de conversación con otros dos funcionarios del SAMUR. Acordamos mi traslado a Gran Canaria con cargo al Ayuntamiento de Madrid. ¡¡Pero!! Donde el Ayuntamiento dijo Digo ahora dijo Diego, y se negó (con razón porque no estaba empadronado en la Villa y Corte) a seguir pagando mi alojamiento y manutención en el albergue "Catalina de Labouré" y a trasladarme en avión a Gran Canaria. Una vez me echaron del albergue regresé a la puerta del palacio de La Moncloa tras presentar un escrito en el Tribunal Supremo de Justicia y otro en la Delegacíón del Gobierno Cipayo de Canarias en Madrid. En el Registro de la Presidencia del Gobierno presenté un escrito para Rodríguez Zapatero agradeciéndole su intervención para alojarme en el albergue "Catalina Labouré" donde aumenté un par de kilos de peso en sólo una semanita. Luego me senté dos horas a la entrada del palacio de La Moncloa. Culitos femeninos padentro y pafuera (trabajadoras y funcionarias en el cambio de turno), pero ni la silueta de un madero ni un picoleto. Pensé: "Ah, cabrones. Conque no piensan salir hoy ¿eh?". ¿Cambio de estrategia o miedo a mi denuncia en el Tribunal Supremo de Justicia? Me largué con viento fresco para no hacer el ridículo sentado allí como un papanatas. Permanecí en Madrid una semana más, alojado en el aeropuerto y comiendo en los múltiples comedores "sociales" de Madrid (borrachos, drogadictos, maleantes, fracasados, aventureros de paso, caraduras, parásitos, mendigos)


PETICIÓN AL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

DOBLEMENTE DISCRIMINADO POR SEPARATISTA CANARIO

PRESIDENTE CANARIO PRONÚNCIESE

¿NOS HACEMOS PIPÍ O NOS HACEMOS POPÓ CON LA NOTICIA?

Según ha publicado un panfleto de inmigrantes colombianos residentes en Madrid, durante la reciente visita a Colombia de la vicepresidenta Maritere Fernández de la Vega, ella y DON Alvarito, ambos, firmaron un papelucho sobre Derechos Humanos. La vicevogue española, en su consabido tono solemne (pero meándose de la risa), dijo: "Me complace comunicarles (refiriéndose a los perriodistas) que hemos puesto en marcha un importante mecanismo bilateral de consulta y cooperación en materia de Derechos Humanos". Amable lector que día tras día consulta esta humilde página, vuelvo a hacerle la pregunta. ¿Nos meamos patas abajo o nos cagamos directamente? Qué parejita de sinvergüenzas.

Nada más bajar del avión en el aeropuerto de Gando me dirigí a la Concejalía de Servicios Sociales de Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Me remitieron al Centro Municipal de Acogida "Gánigo" (un garito dispuesto como albergue y comedor) donde me dieron cita con la trabajadora social para el 1 de octubre (quince días después). Por la tarde me dediqué a ponerme en contacto con los principales medios de comunicación de Gran Canaria: "Canarias7", Televisión de Canarias y "La Provincia". ¿Conclusión? Gran Canaria es un feudo mediático del Partido del GAL. La entrevista con el redactor de "La Provincia" fue bochornosa. Allá ellos y su conciencia, tanto como seres humanos como profesionales de la "verdad". Paradójicamente cerca de la redacción de "La Provincia" está la plaza de los Derechos Humanos (ver fotografía del señor alcalde, y capo del Partido del GAL en Canarias, DON Jeronimo Saavedra Acevedo el día de la inauguración de una estatua conmemorativa). ¿Se imaginan la polvareda que hubiera levantado la prensa colombiana de ser yo un colombiano maltratado y condenado en España por haber perdido el pasaporte y el dinero con el subsiguiente abandono consular por parte de la Embajada de Colombia? Pero así son los perriodistas hezpañoles y kakanarios. No me perdonan mi condición de investigador antimafia porque la prensa es parte del sindicato del crimen, y además soy un indomable separatista canario y amigo de la Independencia del País Vasco.


En Las Palmas de Gran Canaria, hace un par de años, el farsante Rodríguez Zapatero salió en defensa de los inmigrantes clandestinos. "Son seres humanos" -dijo para justificar la gigantesca "regularizacion" fraudulenta (de espaldas a la soberanía depositada en los ciudadanos según la Constitución Española y contra el Código Penal en materia de falsedad en documento público). Llamó racistas y xenófobos a los canarios separatistas contrarios a la invasión de mano de obra barata en el archipiélago en beneficio de los empresarios negreros y en detrimento de los derechos laborales de los canarios. Pero por la boca muere el pez. En el Centro Municipal de Acogida Gánigo (dependiente del Ayuntamiento regido por el Partido del GAL) sirven desayuno y cena. Un bocadillo de mantequilla para desayunar y otro de mortadela para "cenar". Dos bocadillos en el día y dos vasos de leche. El sobrepeso del señor alcalde (un 40 por ciento a ojo de buen cubero) desde luego no lo cogió en semejante comedor "social" o garito. ¿Hambre en la ciudad sede de la Base de Operaciones Logísticas de la Cruz Roja de ayuda humanitaria a África inaugurada por la señora esposa de Juan Carlos de Borbón y Borbón con todo el boato provinciano tan típico y tópico entre los caciques y cipayos de la colonia? Los usuarios de "Gánigo" (desahuciados del mercado de trabajo, personas sin familia, borrachos, drogadictos, indigentes, "seres humanos" extranjeros) no pueden almorzar los domingos y demás festivos de guardar. Es una violación de los Derechos Humanos porque sin alimentación (el principal derecho de los seres humanos) no hay derecho a la vida, la integridad física, la salud. El hambriento no tiene Derechos Humanos. Con ese argumento interpuse una denuncia en el Juzgado de Guardia para atraer luego a todos los "sin techo" de la ciudad inscritos en los Servicios Sociales Municipales. Mi gozo en un pozo. Incluso pensé organizar una asociación con la vista puesta en una histórica manifestación de pobres en Las Palmas de Gran Canaria. Pero nada de nada, mientras los desheredados del capitalismo salvaje tengan migajas para ir tirando no se moverán. En realidad la caridad se ha convertido en un pingüe negocio y fuente de trabajo.

P.D.- En la primera fotografía se ve a DON Jerónimo Saavedra Acevedro saludando a la señora esposa de Juanito, diminutivo cariñoso de Juan Carlos de Borbón y Borbón, y en la segunda al presidente del gobierno cipayo de Canarias. Qué sinvergüenza este antiguo maestro de escuela, tan preocupado por los Derechos Humanos de los extrajeros y sin embargo a mí no me respondido a ninguno de los dos mensajes enviados desde Bogotá y Madrid, respectivamente.

DENUNCIA EN EL JUZGADO DE GUARDIA CONTRA AYUNTAMIENTO DE LAS PALMAS

RESPUESTA DEL DEFENSOR DEL PUEBLO CANARIO

ANA ISABEL DE VEGA SERRANO JUEZA DEL CASO FAMOSA EN GOOGLE


¿Las Palmas de Gran Canaria Capital "Europea" de la Cultura en el Año 2016 como pretende el alcalde y capo del Partido del GAL en Canarias DON Jéronimo Saavedra Acevedo? Menudos chiflados gobiernan la colonia. El capo del GAL con pajaritos "europeos" en la cabeza (como todo racista tiene vergüenza de ser africano) y el presidente del gobierno cipayo, Paulinico Rivero Baute, soñando con transformar la colonia de la noche a la mañana en una plataforma mundial de investigación en astrofísica, vulcanología, telecomunicaciones, oceanografía, energías renovables y biotecnología. ¡¡Vemería Santísima!! ¿Y por qué no plataforma mundial del botellón, la violencia gratuita y la drogadicción?


He cumplido tantos años como la Declaración de los Derechos Humanos. ¿Derechos Humanos en la ciudad donde un capo del Partido del GAL la quiere nominar candidata a Capital "Europea" de la Cultura? ¿Podrán los organizadores del "evento" tener en cuenta la pretensión de este capo del crimen organizado y sus secuaces en la Concejalía de Servicios Sociales después de conocer la serie de violaciones de mis Derechos Humanos perpetradas desde el garito CMA "Ganigo" por orden del mando político? Veamos algunos ejemplos.


El pasado 29 de octubre del 2009 la doctora María del Pilar del Dedo Sans (Centro de Salud de Guanarteme), tras observar la radiografía, me dijo: "Tiene un hueso roto y el fémur inflamado, posiblemente de dormir durante tantos meses en bancos de madera, sillas metálicas, en el suelo, y por la descalcificación sufrida por la desnutrición grave padecida en Colombia. Voy a mandarlo al Hospital Doctor Negrín. Previsiblemente será ingresado y luego deberá guardar reposo bastante tiempo". Sin embargo en el Servicio de Urgencias del hospital no observaron ninguna fractura, aunque sí la bursitis trocantérea de la cadera izquierda. "¿Por qué no me examinan por escáner para descartar cualquier fractura?" -pregunté. "Eso debe decidirlo su médico de cabecera" -respondió el traumatólogo. Me recetó un antiinflamatorio y reposo. ¿Reposo durmiendo en un andamio y caminando un montón de horas del tingo al tango? Me presenté en el Centro Municipal de Acogida "Gánigo" para hablar con la trabajadora social asignada a mi "seguimiento" (seguimiento nunca entre las diez de la noche y las ocho de la mañana para ver cómo duermo o dónde duermo). "Eli está enferma" -respondió la vigilante de seguridad. "¿Y la directora?". "Sólo está el subdirector". Le dejé un recadito: "Necesito hacerme un TAC y comprar éste inflamatorio -dije mostrándole la receta del traumatólogo-, y hacer reposo, mucho reposo". Una hora después me dieron la respuesta. Rien de rien. No tenia derecho a nada porque no estaba ingresado en el garito CMA "Gánigo". El funcionario del Ayuntamiento del Partido del GAL me remitió a Cáritas Diocesana o una parroquia para solicitar la caridad de la Iglesia. ¡¡Qué hijos de perra!! Los mismos que trataron hace dos o tres años, a raíz de la campaña antiabortiva de la Conferencia Episcopal Española, de ahogar las finanzas de la Iglesia Católica porque el Estado (dijeron) se bastaba para suplir la obra social de la misma, ahora me ponían en manos de los curas y las monjas.


¿Y por qué no estaba alojado si en diferentes momentos hubo plazas libres ocupadas por gente con menos antigüedad que yo en la lista de espera? ¿Quién ha ordenado mi postergamiento? ¿Algún importante miembro del Partido del GAL? ¿Persecución política en Canarias después del intento de asesinato -matándome de hambre- en Colombia? Qué insaciables son los muchachos del Partido del GAL. Días más tarde, cuando se reincorporó la trabajadora social encargada de mi "seguimiento" Elizabeth Almeida de la Fe, le entregué la receta del inflamatorio. Asimismo le pregunté por la tramitación de la tarjeta sanitaria. "No la he solicitado aún porque no me has entregado todos los documentos requeridos". Me lo dijo sin pestañear. "¿Qué? -respondí asombrado-. Te hice entrega de todos los papeles". Discutimos sin ponernos de acuerdo. "Está bien, devuelveme la documentación. Solicitaré personalmente la tramitación de la tarjeta". El 10 de noviembre lo hice en el Centro de Salud de Guanarteme. Ni la trabajadora social ni la funcionaria del CSG me informaron sobre la posibilidad de solicitar provisionalmente la designación de un médico de cabecera para tener acceso a los especialistas y por lo tanto pedir un reconocimiento médico para ver si la desnutrición padecida en Colombia dejó secuelas en el páncreas, higado y riñón, amén de solicitar la revisión por escaner de la radiografía objeto de la divergencia entre los servicios de urgencias del CSG y el Hospital Doctor Negrín.


Pero hay más, el 26 de noviembre me revisé la vista en Óptica 2000 (dependiente de El Corte Inglés). Media hora de minuciosa exploración. La ortometrista me recomendó ser examinado por un oftalmólogo porque observaba algo irregular en la retina antes de hacerme el presupuesto. ¿Fruto de la desnutrición padecida en Colombia? Posiblemente, pero como no tenía médico de cabecera aún ni por supuesto derecho a oculista me gradué la vista en una segunda óptica. El presupuesto de los cristales sumaba la "escalofriante" cifra de 80 euros. Dicho presupuesto se lo dejé a una vigilante de seguridad para su entrega a la trabajadora social Elizabeth Almeida de la Fe, así como un aviso sobre el vencimiento seis días más tarde del vale para almorzar en el comedor de Nuestra Señora del Carmen. Ha transcurrido más de un mes y no tengo respuesta a ninguna de las dos cuestiones.


Pero hay más, el 23 de diciembre, tras conocer en la página de internet del Servicio Canario de Salud la posiblidad de solicitar provisionalmente un médico de cabecera, y de esta manera amortiguar la demora en la entrega de la tarjeta sanitaria (desde tres meses hasta un año), me dirigí por escrito al director del Centro de Salud de Guanarteme. Tardó poco en telefonear al garito CMA "Ganígo" donde estoy empadronado sólo a efectos de notificaciones (un fraude de ley denunciado en vano por la policía española por ser un coladero de inmigrantes clandestinos regularizados fraudulentamente). En el garito le respondieron que yo no estaba albergado en el mismo. ¿Quién dijo lo contrario? Ni yo ni los miles de inmigrantes "hospedados" a efectos de notificaciones para regularizar su estancia en Las Palmas de Gran Canaria. Como no estaba domiciliado allí, el Centro de Salud de Guanarteme me pidió un certificado de residencia. Le di naturalmente copia del empadronamiento. Una marrullería tras otra sólo para ganar tiempo en el vano intento de tocarme los boliches. El Centro de Salud de Guanarteme, en vez de asignarme de una vez el médico de cabecera, prometió tramitar urgentemente la tarjeta sanitaria. ¿Todo esto se puede llamar cumplimiento de los Derechos Humanos? ¿Otorgarle a una ciudad presidida por un capo del Partido del GAL con semejante comportamiento el título de Capital "Europea" de la Cultura? ¿Cultura de la injusticia?


El comportamiento fascista del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es la prueba más evidente del intento de asesinato (matándome de hambre en Colombia) perpetrado por el Partido del GAL (banda de sicarios parapoliciales españoles y mercenarios extranjeros cuando Rodríguez Zapatero y DON Jerónimo Saavedra Acevedo ocupaban cargos de responsabilidad en dicho partido o partida). No hubo desconocimiento por parte del gobierno de Rodríguez Zapatero de mi calvario en Colombia como tampoco ahora ha habido moderación en el atropello en Las Palmas de Gran Canaria. Ya me lo advirtieron en el SAMUR de Madrid: "En la Concejalía de Servicios Sociales de Las Palmas no quieren verte ni en pintura". ¡¡Qué falta de respeto!! No hice caso de la advertencia y me planté en Gran Canaria el pasado 16 de septiembre. No para "hospedarme" en ningún albergue municipal ni para hacer cola en ningún comedor benéfico, sino para reclamar mil euros diarios de indemnización desde el 5 de mayo por los daños y perjuicios ocasionados por el Partido del GAL. Daños físicos, daños económicos y daños morales. Mil euros diarios, señores votantes del Partido del GAL, que pagarán de su bolsillo cuando sea condenado el Estado ¿Recuerdan la frase de Alfonso Guerra "To par pueblo" después de la expropiación de RUMASA? Sucedió todo lo contrario.


¿Quiénes les ha ordenado a la directora del garito CAM "Gánigo" Yolanda Aguiar García y la trabajadora social Elizabeth Almeida de la Fe mi discriminación? Estoy en la lista de espera desde el 1 de octubre para dormir en el garito, pero aún sigo haciéndolo en la calle. "¿Tienes antecedentes penales?" -preguntó Elizabeth Almeida de la Fe. "No porque no he militado en el Partido del GAL ni estuve involucrado en el caso Filesa ni robé los fondos reservados del Ministerio del Interior". Pero Adolfo BI, ciudadano vasco, sí tiene antecedentes penales tras maltratar a su "novia" (un travestido brasileño) y quebrantar la orden de alejamiento del mismo, y sin embargo Elizabeth Almeida de la Fe le dio preferencia; también a un condenado por agresión en el parque de Santa Catalina. Discriminación para ingresar en el garito y discriminación en Navidad para hospedar en diversas pensiones a la gente de la calle (menos a mí). Entre los alojados en las pensiones del puerto estaba cierto "periodista" pro "socialista" con fama de estafador en el parque de Santa Catalina.


Pero aún hay más, una noche, dos trabajadoras sociales del garito salieron de belingo "investigativo". Desembarcaron en el exterior de la estación de guaguas (autobuses) del parque de San Telmo. Saludaron a Luis Prada Mentado, periodista (dice), y a un negro de Sierra Leona, ambos huéspedes de la parada de guaguas. A un albañil de Almería le tomaron los datos para ingresarlo en el garito "Ganigo". "Quién es? -preguntó una trabajadora social refiriéndose a la cuarta persona dormida como un lirón en uno de los bancos de madera-. ¿Es joven o mayor?". "Tiene alrededor de sesenta años -respondió el albañil. "Es ese que está peleado con el gobierno" -apostillo Luis Prada Mentado. Las dos trabajadoras sociales dieron media vuelta y se marcharon sin dirigirme la palabra. ¡¡Qué vergüenza, damiselas!! En ese mismo lugar, varias semanas mas tarde, una inmigrante colombiana les dio una lección sobre Derechos Humanos.


La noche amenazaba lluvia. Me apuré para llegar a mi "casita" y meterme entre "sábanas". Un banco de madera a modo de somier y dos hileras de cartones tipo colchón Pikolin. Inflamación del estómago, nauseas, malestar. Un empacho sin duda por culpa del Partido del GAL. Durante varios días no almorcé por carecer del pase de la trabajadora social Elizabeth Almeida de la Fe. De 78 kilos de peso (tras los 59 con los cuales salí de Colombia) ya había perdido dos. Para no seguir adelgazando me propuse compensarlo en la parroquia de San Pedro. Aquella tarde cené dos platos de lentejas con gofio; una ración de paella; dos pedazos de pan y tres porciones de roscón de reyes. Para colmo no fui andando como siempre desde la Isleta. Me tumbé en el banco con ganas sólo de arrojar. De repente escuché una voz femenina, su origen paisa. Comenzó a repartir cerveza y ropa usada. "¿Quién es el más viejito?" -preguntó. El dedo de Jesús me señaló. Quiso darme una lata de cerveza. "No bebo, gracias". "Ni bebe ni fuma" -añadió Crispín. "Ni bebe ni fuma ni va con hombres" -remató José Manuel parafraseandome. Me tapó con una pelliza térmica con los colores de la bandera mexicana o italiana. Dijo: "Para que no tengas frío". Inicialmente la rechacé porque me quedaba justita. "¿Por qué estás aquí?"- preguntó. "Todo comenzó en Colombia". Inicialmente me tomó por compatriota suyo: "¿Por qué está en la calle mi colombiano lindo?". "Soy canario". "¿Qué te han hecho en mi país?". "Uribe me traicionó". "El Presidente es bueno; tiene mucho trabajo con la guerrilla" -respondió angelicalmente. "Ya hablaremos algún día". Se despidió con sendos besos. Más tarde, mientras yo trataba de recabar la atención de Marisol, una ex novia de un pariente del malogrado Eufemiano Fuentes Días, regresó. "No podía marcharme dejándote así. ¿Quieres que bajemos a tomar algo?". "No me apetece nada, sólo tener los ojos cerrados". Cecilia llamó una ambulancia. Entretanto llegaba conversamos entre susurros. Me sedujo su mirada, sus rodillas, su formame de rozarme las manos. Con un pie en el estribo de la ambulancia nos besamos de nuevo. No atinó a escribirme su teléfono ni yo a memorizarlo. No he vuelto a verla ni sé dónde buscarla.


Me quedé dormino en la sala de urgencias del Centro de Salud de Canalejas. Me desperté media hora después restablecido. Me iba cuando una enfermera me condujo a la doctora de guardia. "¿Ha bebido? -preguntó. "Ni gota". "He trabajado en una unidad antialcohólica y me pareció"... "¡¡Señora!! Ni tomo ni fumo ni voy con hombres. ¿Quedó claro?". Ordenó inyectarme un medicamento para acelerar la digestión (en vez proporcionarme un poquito de sal de fruta Heno, pero no me dolió el pinchazo) y hacerme un cardiograma. "¿Qué tal ha salido el cardiograma?" -pregunté. "Tiene un corazón de hombre de treinta años, grande, con pocas pulsaciones" -dijo el ayundante de la doctora. ¿Corazón grande como Álvaro Uribe Vélez? ¡¡Bah!! Corazón grande es el de Cecilia, un corazón verdadero, solidario.


Las primeras noches en Gran Canaria dormí en el aeropuerto de Gando. A partir del tercer día lo hice en diversos lugares: cementerio de Las Palmas, plaza del Teatro Pérez Galdós, un remolcador atracado en el muelle de Santa Catalina, diversos cajeros automáticos, una iglesia, edificios de oficinas, playa del Confital, azoteas de viviendas, en el catre de una viuda gallega insaciable, parque de Santa Catalina, un andamio, estadios abandonados, plaza de los Derechos Humanos (junto a una comisaría de la policía), estación de guaguas (autobuses) del parque de San Telmo, diversos apartamentos de conocidos, servicios de urgencias hospitalarios. Conozco un sinfín de escondites insospechados para la policía y los servicios secretos del Estado.


Una y media de la tarde del día del Señor 11 de diciembre del 2009. Natividad Cano Pérez, Ilustrísima Viceconcejera de Bienestar Social y Vivienda, me recibió en su lindo despacho del Edificio de Usos Múltiples. Cuarenta y cinco minutos de plática para concluir sin platica (dinero, parné) como dicen los colombianos. "Estamos en crisis, no quiero engañarlo". Yo tampoco quiero engañar a los "sin techo" de Las Palmas de Gran Canaria. Deberán seguir durmiendo en la calle porque el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es el culpable por boca de la señora viceconsejera. "En Gran Canaria ha habido mucho desarrollismo (cementero) y poco desarrollo social". Una de las propuestas del "movimiento sin techo" de Las Palmas de Gran Canaria es implatar un plan de emergencia para alojar a todo el mundo en colegios publicos, instalaciones deportivas y parques cerrados entre las diez de la noche y las seis de la mañana hasta la construcción de los prometidos albergues municipales. A la señora viceconsejera no le pareció apropiado por la hipotetica negativa de las asociaciones de padres de alumnos. "Además la ciudad no está bajo ninguna emergencia". Apenas doce horas despues de la entrevista, Gran Canaria fue declarada en alerta naranja. Fuertes lluvias, inundaciones de locales y viviendas, suspensión de ferias y actos publicos. La comunidad "sin techo" no pegó ojo a partir de las dos de la madrugada, mientras la ilustrisima viceconsejera habría dormido a pierna suelta, ella y todos los capitostes de la timocracia: Coalición Cacanaria, genoveses, Partido del GAL. Ningún perro abandonado en la pretendida Capital "Europea" de la Cultura 2016 y sin embargo centenares de personas durmiendo a la intemperie, mayoritariamente de origen canario, inseguros, expuestos a los vándalos del botellón de jueves a domingo: templaderas, agresiones, miedo. ¿Qué me dijo Pepa Luzardo Romano de alcaldesa a cantamañanas del Partido Popular? Ni media palabra. Qué vergüenza señor alcalde de Coalición Canaria.


Elizabeth Almeida de la Fe, a pesar de su abominalbe desprofesionalización aceptando las instrucciones del mando político (comportamiento contrario a la deontología del trabajador social), ella, rodeada de maricones (DON Jerónimo, alcalde y capo del Partido del GAL en Canarias, el primero), en el fondo sueña con abrirse de brazos y piernas para estrenarse conmigo como hembra feliz. ¿Entonces cómo voy a partirle las piernas como me han sugerido o sembrar los buzones de su vecindario con octavillas informativas? Mi ilusión sería medirme con DON Jerónimo. Combate de boxeo a tres asaltos. Me sobrarían dos. Gancho en el hígado y crochet en la barbilla. Fin de la pelea en menos de un minuto. Ay, Eli, te voy a dar un disgusto. Ando ya en ochenta kilitos, molleros como Dios manda y 18 centímetros de eslora navegando a toda máquina en el tálamo parrandero. Pero te has quedado sin nada por no portarte bien. Suerte, cariño, en el Juzgado de Instrucción número 5, cuando vayas a declarar por las Diligencias Previas número 6070/09. Deberás responder por qué me has discriminado en el albergue y en Navidad (hospedadje en hotelitos del puerto); por qué no gestionaste mi tarjeta sanitaria; por qué no me renovaste el pase del almuerzo desde el 9 de diciembre; por qué no has solicitado el medicamento para la pierna ni los cristales de las gafas... Has actuado como intermediaria del mando político, pero te debes a los contribuyentes y a los beneficiarios de los servicios sociales. Serás condenada por un delito de discriminación.


Señor Rodríguez Zapatero, la publicidad es el castigo más eficaz contra los delincuentes. El criminal nunca gana, y tu farsa sobre los Derechos Humanos tampoco


Qué acierto más grande tuve eligiendo a Las Palmas de Gran Canaria como "teatro de operaciones" en la segunda parte de la guerra. He puesto de manifiesto la naturaleza corrupta, mafiosa y asesina del Partido del GAL en Canarias, violador aquí también de los Derechos Humanos. Cumplido el objetivo, ahora sólo falta emprender las medidas legales para reclamar la reparación de tanto daño perpetrado desde hace nueve meses. ¿Parto sin dolor? A los pocos días de llegar a la isla me entrevisté con un abogado de la Independencia de Canarias y la robolución chavista. Entrar en su despacho me pareció retroceder en el tiempo: fotografías de Marx, Lenin, Trosky, Fidel Castro, Hugo Chávez. Presentí mal fario. Dicho y hecho. Cuatro meses después aún no he recibido su respuesta. ¿Censura ideológica porque no comulgo con ruedas de molivos "bolivarianas" ni cuentos chinos? Sin duda en todas partes cuecen habas, y don Pedrito tampoco es libre ni justo. Hace un mes aproximadamente, otro abogado me dijo: "Su caso es de Juzgado de Guardia, pero no voy a defenderlo porque no quiero hundirme profesionalmente en Gran Canaria. Le aconsejo que busque un letrado en Madrid o Barcelona o solicitar uno de oficio". Sin embargo Dios aprieta pero no ahoga. A finales del presente año saldrá a la venta en México, Colombia, Argentina, EEUU, Venezuela, la obra Viaje alrededor del crimen, un libro sobre mi experiencia como investigador antimafia. Uno de los capítulos se lo dedicaré a mi calvario colombocanario. Se me hace la boca agua pensando en los embajadorcitos hezpañoles. No podrán censurar la obra.

P.D.- Por si acaso no vuelvo a verte, Gran Canaria querida, me despido a la cubana. Tu pueblo (incapaz de rebelarse contra tu destrucción) y yo somos incompatibles y prefiero buscar otro fondeadero para echar el ancla hasta la hora del desagüe.

Nota.- El gobierno del Partido del GAL no autorizó mi repatriación desde Colombia, pero el ayuntamiento presidido por DON Jerónimo Saavedra Acevedo, capo del Partido del GAL en Canarias, ha trasladado a varios inmigrantes peninsulares sin trabajo a la metrópoli en los tres últimos meses.

DILIGENCIAS PREVIAS NÚMERO 6079/09 POR DISCRIMINACIÓN

AGRADECIMIENTO AL OBISPADO DE CANARIAS

CANARIO DISCRIMINADO EN CANARIAS

SERVICIO KAKANARIO DE SALUD

ALCALDE JERÓNIMO SAAVEDRA Y LAS MUJERES

HERMANAMIENTO CANARIOSICILIANO

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AGENCIA BK DETECTIVES