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Norbey Quevedo H.
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Datos clave
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Uno de los sitios a donde acudió Cuevas
Cepeda una vez ingresó a España fue Moratín, una
estación de la guardia que posteriormente fue
trasladada para la calle mudanzas, en Madrid.
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En uno de sus frecuentes traslados por
Europa entre la frontera de Francia y España, Cuevas
fue requerido por las autoridades por exceder el
límite de velocidad. Cuevas Cepeda se identificó con
credenciales del Chicago Tribune y The New York
Times.
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En abril de 2001, una vez se conocieron las
fotografías de Cuevas en compañía de diversas
personalidades, su padre, Óscar Cuevas Gamboa, explicó
que en su familia no eran lavadores de dólares,
sostuvo que su hijo no se fugó de la cárcel La Picota,
sino que fue secuestrado por guerrilleros o la
delincuencia común.
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Los Cuevas, padre e hijo, en el momento de
la desaparición de este último, estaban siendo
procesados por un supuesto lavado de dólares para el
cartel de Cali.
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La investigación contra Cuevas Cepeda se
inició a comienzos de 1996, cuando fiscales de la
Unidad de Lavado de Activos hicieron seguimiento a las
transacciones del grupo Móbil- Ami, un conglomerado
empresarial de 40 empresas constituido en 1993 en la
Isla de Man, ubicada en el mar de Irlanda. Las
compañías se dedicaron supuestamente a negocios en el
sector energético.
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Las empresas de “papel” de Cuevas y sus
socios se constituyeron con un capital de US$4.000 por
vía telefónica.
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Posteriormente se descubrió que el grupo
empresarial operaba en una oficina de un centro
comercial ubicado al norte de Bogotá.
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En una casa de la calle Manuel González Longoria, del
exclusivo barrio Salamanca, en Madrid (España), vive desde
enero de 2002 Óscar Fernando Cuevas Cepeda, uno de los
colombianos más cuestionados por las autoridades y prófugo de
la justicia desde hace tres años, cuando se fugó de la casa
cárcel La Picota.
En Madrid, Cuevas hace parte de un privilegiado círculo
social de la colonia colombiana, asiste con frecuencia a
eventos sociales de este grupo y sus relaciones le permiten
compartir incluso con algunas de las familias más adineradas
de la sociedad madrileña.
Entre la colonia colombiana en España, muy cuestionada por
las autoridades de ese país, existe preocupación por las
actividades de Cuevas. Por esta razón, algunos nacionales
residentes en Madrid decidieron contarle a El Espectador lo
que está pasando.
De hecho, la oficina del Comité Interministerial de Asilo y
Refugio de España tramita una solicitud de asilo que los
abogados de Cuevas Cepeda pidieron, argumentando que es un
perseguido de la Fiscalía y del grupo armado ilegal Eln.
Igualmente, desde el pasado 23 de julio de 2003, Cuevas y
su esposa Beatriz Eugenia Salazar Jaramillo, son protagonistas
de un litigio en el Juzgado 14 de Instrucción de Madrid, por
la inversión de nueve millones de pesetas (54.000 euros) en un
negocio para la comercialización de maderas. En el caso las
partes fueron representadas por los abogados españoles Carlos
Bermejo Prieto y Juan Ayal Cabero (ver facsímil).
Aún más, pese a que Cuevas, su esposa Beatriz Eugenia
Salazar Jaramillo y su hija residen en España, la familia
recientemente reactivó algunos negocios en Colombia.
Con la Sociedad Confecciones San Miguel Epsilon Delta
Ltda., que representa legalmente su padre Óscar Cuevas Gamboa,
otorgó poder a los abogados Pedro Pablo Ocampo y Jorge Vargas
Esteban para recaudar millonaria cartera producto de las
actividades de la empresa (ver facsímil). También,
representantes de Cuevas en Bogotá adelantan negociaciones
para adquirir la mansión del fallecido ex tesorero de la
campaña Samper Presidente, Santiago Medina, según comentaron
dos de los 22 beneficiarios del testamento que el anticuario
protocolizó en la Notaría 20 de Bogotá, el 28 de septiembre de
1998. Por este hecho, no se descarta el regreso de Cuevas a
Colombia.
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Para ampliar, haga
click sobre la foto |
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Facsimil de las
páginas uno y dos de una declaración en el juzgado de
Instrucción 14 de Madrid que evidencia la aparición de
Cuevas Cepeda en España. |
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Facsímil del poder que
una empresa textilera de los Cuevas entregó
recientemente en Colombia a dos abogados para cobrar
millonaria cartera vía proceso ejecutivo.
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La captura
Óscar Fernando Cuevas fue capturado el 17 de enero de 2000
por la Fiscalía. Portaba documentos de identidad a nombre de
Jairo Galeano Lee, un colombiano que había muerto en Roma
hacía seis años. Cuevas enfrentaba un proceso por lavado de
dólares para el cartel de Cali. Además, se le sindicaba de
nexos financieros con el grupo armado ilegal Farc. Permaneció
recluido quince meses en la casa cárcel La Picota.
Allí logró el beneficio de extramuros (salidas diarias de
la cárcel con retorno), pero misteriosamente, en la mañana del
6 de abril de 2001, el vehículo donde se transportaba se
estrelló y Cuevas desapareció. Al día siguiente, su familia, a
través de la Fundación Colombia Paz que manejaba, hizo público
el hecho en un aviso de prensa.
Hasta ese entonces, el caso parecía uno más, a tal punto
que el fiscal de la época, Alfonso Gómez, calificó a Cuevas
como un sindicado cualquiera. Pero la aparición de varias
fotografías, el sábado 14 de abril, una semana después de su
supuesta desaparición, lo convirtieron en hombre público.
Las fotografías mostraron a Cuevas en la posesión del
presidente Andrés Pastrana, con los ex presidentes de
Argentina Carlos Saúl Menem y de Venezuela Carlos Andrés
Pérez, así como junto al ex embajador de Estados Unidos en
Colombia Myles Frechette y con Miller Perdomo, uno de los
comandantes de las Farc, muerto por el Ejército.
Con las imágenes quedó claro que el enigmático Cuevas era
más que un simple sindicado, con una “hoja de vida” muy
particular: economista de la Universidad de Harvard, condenado
por la justicia de los Estados Unidos por tráfico de
narcóticos, testigo contra el ex presidente de Panamá, el
general Manuel A.Noriega; procesado en Colombia por lavado de
dólares para el Cartel de Cali, propietario de más de 40
empresas en la isla Man, a través de las cuales habría lavado
120 millones de dólares; asesor financiero de las Farc, un
hombre con contactos en altos círculos y fungía como
periodista investigativo de la Revista Latinoamérica
Internacional y corresponsal del New York Times.
Ante la misteriosa fuga de Cuevas, el Inpec y las
autoridades ordenaron “una exhaustiva investigación”, sin
resultados, y hasta hoy no se conocía el paradero del
colombiano.
Ruta de escape
¿Pero qué hizo Cuevas durante estos últimos tres años?
¿Cómo resultó en España? A mediados de abril de 2001, una vez
su esposa Beatriz Salazar publicó el aviso de prensa
informando la desaparición, Cuevas se trasladó por tierra a
Venezuela.
No obstante, en los registros de emigración de las
autoridades sólo aparecen salidas internacionales hasta 1996.
Según información del Departamento Administrativo de
Seguridad, DAS, Cuevas tiene dos órdenes de captura vigentes,
por lavado de activos y fuga de presos.
Con esos antecedentes y luego de su salida irregular del
penal, Cuevas sabía que no podía ir a nungún aeropuerto en
Colombia, por ello cambió su identidad e ingresó al país
vecino hasta llegar a Caracas. “Su nueva imagen era de un
hombre más delgado, con el cabello corto, que usaba fijador”,
recuerda un testigo que lo identificó en esa capital.
Pero, mientras recorría sólo y tranquilo las calles de
Caracas, su esposa viajó a España, en donde permaneció entre
mayo y agosto de 2001. En Madrid, Salazar contactó una firma
de abogados para analizar cuáles serían las posibilidades de
su esposo si se trasladaba al país ibérico.
Los abogados españoles estudiaron el caso y le explicaron a
la mujer que la única forma de protegerse tanto de las
autoridades locales como españolas sería solicitando asilo.
Pero le advirtieron que para lograrlo debía cerciorarse de que
sobre Cuevas no pesara orden internacional de captura.
Y así fue. Pese a su complicada situación, Cuevas no poseía
ningún requerimiento internacional para su captura. Hoy esta
situación es corroborada por la propia Interpol en Colombia.
Este hecho dejó el camino expedito para el posterior traslado
del prófugo a España.
Pero además de buscar a los abogados, la esposa de Cuevas
Cepeda comentaba a propios y extraños que su esposo había sido
asesinado por el grupo armado ilegal Farc al no reunir el
dinero para pagar su liberación. De esta manera justificaba su
deseo de vivir en España junto con su familia. Por esos días
Salazar se dedicó a vender joyas, especialmente diamantes, y
arte a los españoles. También a pensar en el montaje de una
industria para llevar madera a España desde Colombia.
A finales de noviembre de 2001, la esposa de Cuevas Cepeda
regresó a Bogotá, recogió a su hija, organizó la mudanza para
Madrid y se trasladó a Caracas para reunirse con él. Allí
permanecieron varios días.
Vía Madrid
Cuevas obtuvo una supuesta identidad venezolana. Con su
esposa y su hija viajó a comienzos de diciembre de 2001 a
Amsterdam, Holanda. Luego pasaron a Montecarlo y
posteriormente se trans portaron a Roma. El 20 de diciembre de
2001 llegaron a Madrid.
En la capital de España, Cuevas llamó a la oficina del
Ministerio del Interior español. En una línea 900, especial
para asilo y refugio, obtuvo la primera cita para exponer su
caso.
En el expediente de solicitud de asilo, Cuevas aseguró que
es un perseguido de la Fiscalía y que estuvo secuestrado por
el grupo armado ilegal Eln. Además, se presentó como un
defensor de derechos humanos, presidente de la Fundación
Colombia Paz y un periodista investigativo, miembro de la
Sociedad Interamericana de Prensa, SIP.
Ante las autoridades españolas también explicó que fue el
periodista que desenmascaró a diversos políticos en el proceso
8.000 y que por ello él y su familia eran perseguidos, al
punto que su primo, el ex alcalde de Cali Mauricio Guzmán
Cuevas, fue obligado a renunciar por presión de la mafia.
Hoy se desconoce si para el trámite de asilo Cuevas cambió
de identidad y si le fue asignado el número de identificación
de extranjero, NIE.
Un abogado experto en este tipo de trámites explicó que
mientras el gobierno español determina el asilo, el
solicitante tiene derecho a permanecer en territorio ibérico.
Por esta razón, Cuevas Cepeda y su esposa Beatriz Salazar
Jaramillo se mueven como pez en el agua por las calles de
Madrid y visitan con frecuencia varios países de Europa.
Misión imposible
El caso fue olvidado por las autoridades. Excepto por la
Interpol, que en octubre pasado ofició a las autoridades de
los Estados Unidos pidiendo información sobre la condena de
Cuevas en ese país.
La investigación de la Fiscalía se inició en 1996, el
proceso llevaba cinco años en el ente acusador cuando se
produjo la salida de Cuevas de la cárcel. Sin embargo, después
de la fuga, los fiscales del caso no oficiaron a la Interpol
para pedir su captura internacional. Por esta razón, fuera del
país Cuevas no aparece en las circulares que referencian a
personas con antecedentes o buscadas por la justicia.
En el DAS y en la Dirección de Inteligencia de la Policía
sólo reposan algunos archivos de prensa del año 2001 que hacen
referencia al caso, así cómo las dos órdenes de captura que
tiene vigentes Cuevas.
Sobre la aparición de Cuevas en España, César Augusto Leyva
Muñoz, vicecónsul de Colombia en Madrid, señaló: “Después de
una búsqueda minuciosa, no hemos encontrado en nuestros
archivos (inscripción consular y centros penitenciarios)
información relacionada con el señor Óscar Fernando Cuevas
Cepeda”.
Parte de las pruebas contra Cuevas fueron entregadas a
mediados del año pasado al juez Baltasar Garzón en España por
un grupo de investigadores privados, señaló una fuente. El
juez español tampoco ha hecho un pronunciamiento oficial sobre
el caso del misterioso hombre que burló la justicia con una
supuesta desaparición.
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